Si ya te diste cuenta que Jesús es el Hijo de Dios, uno se puede preguntar: por qué ser católico? por qué no seguir a Jesús en alguna iglesia protestante? En alguna iglesia donde el culto sea menos aburrido que el sermón de un cura en la Misa.
Católico significa universal. La palabra “cristiano” se empleó por primera vez en Antioquía (Turquía) alrededor del año 40 DC. Sin embargo, la palabra “católica” se empezó a utilizar muy poco tiempo después para denominar a la Iglesia, la comunidad de seguidores de Jesús. San Ignacio de Antioquía (obispo del Siglo I) la utilizó en su carta a los hermanos de Esmirna. San Ignacio conoció a los Apóstoles Juan y Pablo, recibió de ellos las Escrituras (la Biblia) y aprendió de ellos la doctrina de la Fe. Sus escritos recogen la práctica de la Iglesia en tiempos de los Apóstoles, y ya se hablaba en ese entonces de Iglesia Católica.
La dimensión comunitaria de la fe
En su predicación y ejemplo Jesús siempre insistió en que sus discípulos se mantuvieran juntos, en grupo, al menos en pareja, pero nunca solos.
La clave para entender el por qué la fe debe ser vivida en comunidad, está en la propia autodefinición de Dios: el amor. Una fe individual estaría destinada al egoísmo. El amor es interacción y supone al menos dos personas. Además, el amor es fecundo por naturaleza, y por eso es capaz de engendrar vida. Por eso Dios es tres personas: del amor entre el Padre y el Hijo se engendra el Espíritu Santo. Y del fecundísimo amor de Dios surge la creación y la vida.
Si Dios mismo es amor y comunidad, la manera de llegar a El es a través de la experiencia del amor en comunidad. Por eso decía Jesús: «Donde haya dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18,20).
Por donde se comienza: por la familia, nuestra primera comunidad de amor, y que debería ser nuestra primera comunidad de fe. No en vano la familia es llamada la Iglesia doméstica.
Jesús encomendó la comunidad de sus fieles a los Apóstoles. Los Apóstoles recibieron de Jesús la tarea de ser “pastores” de la comunidad, y por ello la iglesia se congrega en torno a ellos.
Apóstoles y discípulos.
En general a los seguidores de Jesús los llamaban discípulos. Pero entre todos ellos, Jesús escogió a 12 hombres, que se llamarían Apóstoles, y que estarían siempre ocupando un lugar especial junto a Jesús.
Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio poder sobre los espíritus impuros para expulsarlos y para curar toda clase de enfermedades y dolencias. Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago, el hijo de Alfeo, y Tadeo (eran primos de Jesús); Simón, el cananeo y Judas Iscariote, el que lo traicionaría. (Juan 10, 1-4)
A excepción de Juan, los apóstoles murieron mártires:
- Simón, llamado Pedro (+67, Roma), y su hermano Andrés (+63, Grecia)
- Santiago el mayor (+44, Jerusalén) y Juan (+100), hijos de Zebedeo;
- Felipe (+54, Turquía)
- Bartolomé (+ India)
- Tomás (+ India)
- Mateo, el recaudador de impuestos (+60, Etiopía)
- Santiago el menor (+ Egipto) y Judas Tadeo (+72, Persia), hijos de Alfeo, hermano de S. José (de allí que son primos de Jesús)
- Simón, el cananeo o el zelote (predicó en el Mar Negro, en Egipto, el Norte de África, y Gran Bretaña, pudiendo haber muerto en cualquiera de estos lugares)
- Matías, el escogido para tomar el lugar de Judas Iscariote (+ Jerusalén).
Luego de que Jesús resucita y se despide de sus Apóstoles, empieza a organizarse la Iglesia y los Apóstoles se ven en la necesidad de comunicar a otros hombres el don de ser Apóstol de Jesucristo, mediante la imposición de las manos en sus cabezas, y surgen así los obispos, sucesores de los Apóstoles. Inicialmente los llamaban Consejo de Ancianos, y estaban al frente de las comunidades cristianas.
Veamos unos ejemplos:
En el libro de los Hechos de los Apóstoles, Pablo le dice a la comunidad de Efeso: Cuiden de sí mismos y de todo el rebaño en el que el Espíritu Santo les ha puesto como obispos (o sea, supervisores): pastoreen la Iglesia del Señor, que él adquirió con su propia sangre. (Hechos, 20, 28)
Timoteo amigo de San Pablo, era el obispo de Efeso, y a él le dice directamente:
No descuides el don espiritual que recibiste mediante una intervención profética, cuando el grupo de los ancianos te impuso las manos. (1 Timoteo 4, 14).
De modo que desde el principio, los obispos fueron sucesores inmediatos de los Apóstoles de Jesús. Al frente de una Iglesia local o diócesis estará siempre un obispo, y este designará presbíteros para cada una de las parroquias bajo su responsabilidad.
Pedro, el obispo de Roma
Pedro fue el Apóstol escogido por Jesús para liderar al grupo de los 12:
Tú eres Pedro
Mateo 16, 18
y sobre esta piedra
edificaré mi Iglesia
Después de la resurrección, y antes de volver al Padre, Jesús le insistió a Pedro: “apacienta mis ovejas” (Juan 21, 15ss).
La Iglesia Católica puede hacer la lista, uno a uno, de todos los sucesores de Pedro hasta llegar a Francisco, 267 papas en total contando al mismo Pedro.


https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Papas
Al morir Pedro en la ciudad de Roma, entre los años 64 a 67 (se desconoce la fecha exacta), la Iglesia escogió a Lino como su sucesor. El nuevo obispo de Roma sería tomado entonces como líder de la Iglesia. En esos años aún estaban vivo algunos de los 12 Apóstoles, y sin embargo, no fue seleccionado uno de ellos, sino un nuevo obispo para la ciudad.
El tercer obispo de Roma fue Clemente I (entre los años 88 al 99 aproximadamente), quien fue el primer papa en escribir una Carta o Encíclica para toda la Iglesia. Para esa fecha aún estaba vivo el Apóstol Juan.
La sucesión apostólica

Históricamente, sólo dos iglesias cristianas pueden afirmar que provienen directamente de Jesucristo: los católicos y los ortodoxos. La razón fundamental, la sucesión apostólica: Jesús fundó su iglesia sobre los Apóstoles, puso a Pedro al frente de ella, y mediante la imposición de las manos se fue transmitiendo el orden ministerial de un obispo a otro. Los obispos son sucesores de los Apóstoles, y los sacerdotes (presbíteros) y diáconos son colaboradores de los obispos.
En la Iglesia Católica se puede establecer la ascendencia de cada obispo, a través de la imposición de las manos, y puede establecerse que cada obispo del mundo es sucesor de alguno de los Apóstoles.
Este rasgo sólo es compartido con la Iglesia Ortodoxa. El cisma del año 1050 que dividió a la iglesia en dos: latina (católicos) y griega (ortodoxos), obedeció a posturas que aún hoy parecen irreconciliables, pero hay que admitir que los obispos ortodoxos también son sucesores de los Apóstoles.
Aparte de estas dos iglesias, ninguna otra iglesia cristiana goza de este privilegio: tener a un sucesor de los Apóstoles como pastor o líder de la comunidad cristiana. Sin embargo, sólo la iglesia Católica puede afirmar que mantiene la sucesión de Pedro, el obispo de Roma, la roca sobre la que Jesús fundó su iglesia.
Comunidad de pecadores
La Iglesia es la comunidad bautizados, está formada por personas. Más que una institución, es una comunidad de hermanos en Cristo, en donde todos somos pecadores, en búsqueda de la santidad. Los cristianos no somos perfectos, pero debemos buscar la perfección. Es la búsqueda de la Iglesia. Recordemos las palabras de San Pablo:
No creo haber conseguido ya la meta ni me considero un «perfecto», sino que prosigo mi carrera para conquistarla, como ya he sido conquistado por Cristo. No, hermanos, yo no me creo todavía calificado. (Filipenses 3, 12-13)
En la búsqueda de la perfección la Iglesia se esfuerza por imitar a Jesucristo. Actualmente las obras benéficas de la Iglesia benefician a millones de personas en todo el mundo, como muestra el cuadro a continuación:

El papa Francisco nos recuerda que «la Iglesia no es un museo de santos sino un hospital de pecadores». Durante estos dos mil años la Iglesia ha tenido logros importantes, pero debemos admitir que hemos cometido errores. Sin embargo, en los medios y redes sociales los casos de sacerdotes envueltos en escándalos sexuales parecieran opacar las buenas obras de los seguidores de la Iglesia.
La reforma protestante… hermanos separados…
En el siglo XVI comenzó en Europa una ruptura dentro de la Iglesia, que es conocida como la Reforma Protestante. Un grupo de hermanos decide separarse de la Iglesia por diversas razones y hoy en día los conocemos como protestante o evangélicos, y están divididos en miles de pequeñas comunidades cristianas.
Pero si están separados de la Iglesia, y no están bajo la sucesión de los Apóstoles, entonces son cristianos? SI, son seguidores de Jesús todos aquellos que lo aman de corazón y han recibido el bautismo.
Dos comentarios de Jesús son especialmente iluminadores para entender esto:
Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que hacía uso de tu nombre para expulsar demonios, y hemos tratado de impedírselo porque no anda con nosotros.» Jesús contestó: «No se lo prohíban, ya que nadie puede hacer un milagro en mi nombre y luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está con nosotros. (Marcos 9, 38-40).
Y en el discurso del Buen Pastor, Jesús les dice a sus discípulos: Tengo otras ovejas que no son de este corral. A ésas también las llevaré; escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño con un solo pastor. (Juan 10, 16).
Cuando el Bautismo se efectúa con agua y con las palabras «Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo», se considera un bautismo válido (CIC 849), aunque no sea celebrado por un sacerdote sino por cualquier persona con la intención de bautizar (CIC 861 #2). Por eso los católicos reconocemos el bautismo de la mayoría de las iglesias protestantes, aunque ellos no reconozcan nuestro bautismo.
Eso significa que podemos ser cristianos en cualquier iglesia? No es lo más adecuado, porque los hermanos protestantes no tienen los sacramentos dejados por Jesús, que como se verá más adelante, son los medios para comunicar la Gracia de Dios de manera especial, ni tampoco se congregan en torno a los sucesores de los Apóstoles, ni tampoco participan de otros aspectos característicos de la Iglesia fundada por Jesús. Tengamos presente que mientras la Iglesia Católica fue fundada por Jesús, las iglesias protestantes fueron fundadas por personas:

