Vacunarse, un acto de amor al prójimo y responsabilidad colectiva

La ciencia puede liberar a la religión de error y superstición; la religión puede purificar a la ciencia de idolatría y falsos absolutos. Juan Pablo II

https://www.comillas.edu/images/catedras/CTR/CARTAJUANPABLII.pdf

No en vano dice el refrán que «una mentira repetida mil veces termina siendo verdad»., y este es el caso del origen de las vacunas contra el Covid-19. Para algunos católicos el tema de las vacunas ha causado dilemas morales por no manejar adecuadamente la información sobre la forma en que se producen las vacunas. Hay quienes creen que todas las vacunas se hacen a partir de fetos humanos, lo cual es falso. Para aclarar este asunto recomiendo leer dos interesantes artículos:

Los tratamientos contra el covid-19 no contienen células y tejidos de fetos abortados, por el Dr. Elmer Huerta, publicado en CNN Español.

Vacunas, «células de fetos abortados» y otras teorías irracionales, publicado por el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría.

Para resumir ambos artículos, en la década de 1960’s si se realizaron algunas investigaciones con células de fetos, pero a partir de allí se emplean células creadas en laboratorios, que contienen la misma configuración de células embrionarias, pero que no provienen de un ser humano sino que son fabricadas artificialmente.

Aparte podemos citar otros artículos sobre el tema de la vacuna desde la perspectiva católica:

Vacunarse: un acto de responsabilidad con uno mismo y de solidaridad con los demás que reseña una Instrucción Pastoral de los Obispos de Puerto Rico, y también Obispos de EE.UU.: Vacunarse contra el COVID-19 debe verse como un acto de caridad, publicados ambos en Aleteia.org. También les recomiendo este breve reel en Instagram: https://www.instagram.com/p/CTy-QfXtZp5/?utm_source=ig_web_button_share_sheet

Es por esto que sin titubear al papa Francisco nos exhorta a vacunarnos, pues sin duda es un acto de amor, un acto de responsabilidad para con el prójimo, pues al vacunarnos reducimos la probabilidad de contagiarnos y de a su vez contagiar a otras personas.

Sin embargo, algunos argumentan la libertad individual para decidir no vacunarse. Pero en este tema no se trata de una decisión personal inocua para los que nos rodean, como decidir sobre lo que quiero comer o la película que quiero ver; en este caso, esa decisión afecta significativamente al prójimo, pues se elige el riesgo de contagiarse y de contagiar a otros, llevándolos incluso a la muerte.