Entre todas las criaturas de Dios, el ser humano es su obra más perfecta, el intelecto humano y su capacidad de crear es la más maravillosa de todas . Desde el punto de biológico, cada ser vivo es una maravilla. La complejidad de la fisiología animal, el funcionamiento de cada órgano, y los aspectos intangibles como la comunicación y el pensamiento, son absolutamente asombrosos.
Pensemos primero en la gestación de un ser vivo a partir de la combinación de dos células. Cuando se cruzan un espermatozoide y un óvulo se forma un cigoto, que contiene el ADN de un ser humano. Cada óvulo y cada espermatozoide es un gameto de 23 cromosomas singulares no apareados, y al mezclarse forman los 23 pares de cromosomas completos, una secuencia completa de ADN humano, y por eso afirmamos que ese es el comienzo de la vida humana.

Entre 3 y 5 días después de fecundado, el cigoto se mueve hacia el útero, y mientras, se convierte en una esfera de células que llamamos blastocito, que para el 6to día ya se encuentra implantado en el útero, y mediante la liberación de determinadas moléculas envía señales al cuerpo de la madre para que se detenga el proceso de menstruación. Entre los días 10 y 12 ya se le llama embrión.


En la tercera semana ya comienzan a formarse la mayoría de los órganos, comenzando por el corazón y el sistema nervioso central.

Entre la quinta y sexta semana se empiezan a escuchar los latidos del corazón. Para la octava semana se le llama feto, y ya tiene el aspecto de un diminuto ser humano.









El intercambio de moléculas entre la madre y el hijo a través de la placenta durante la gestión es el más eficiente proceso logístico de suministros que se haya visto.
Ahora consideremos los procesos fisiológicos para el sostenimiento de la vida. Cada célula en el cuerpo funciona como un ser vivo que requiere oxígeno y nutrientes, y en su actividad genera desechos. A través de la sangre llegan estos nutrientes a las células, y éstas a su vez liberan sus desechos. Todas las células están interconectadas y se envían mensajes unas a otras mediante la misión de moléculas específicas. El sistema nervioso por su parte genera y conduce impulsos eléctricos en todo el cuerpo. Son los dos grandes medios de interconexión entre las células.
Los alveolos pulmonares son capaces de realizar el intercambio de gases en los glóbulos rojos, inyectando el oxígeno que necesita cada célula de nuestro cuerpo y extrayendo de ellos el CO2. Los intestinos tienen la capacidad de absorber de los alimentos los nutrientes que las células necesitan. El hígado es un eficiente laboratorio que convierte en energía utilizable los nutrientes captados por los intestinos, y elimina las toxinas que generan las células. Los riñones por su parte filtran la sangre y eliminan el exceso de agua, sales y minerales en el organismo. Entender cada uno de estos procesos a nivel molecular resulta verdaderamente asombroso.
Luego tenemos los órganos de los sentidos para interactuar con el entorno, que transmiten datos al cerebro para convertirlos en información, en sensaciones. Los ojos captan luz y el cerebro la convierte en imágenes; la lengua y la nariz captan elementos químicos y el cerebro los convierte en sabores y olores; los oídos captan vibraciones en el aire y el cerebro los convierte en sonidos; la piel capta rasgos físicos del entorno y el cerebro lo convierte en sensaciones de temperatura y textura entre otras. En el sentido del equilibrio intervienen simultáneamente los oídos y la vista.
Veamos los sistemas y aparatos de nuestro cuerpo (wikipedia):
- Aparato circulatorio o cardiovascular: Distribución de nutrientes y oxígeno en el cuerpo. Órganos: corazón, vasos sanguíneos (arterias, venas y capilares).
- Aparato digestivo: Digestión de los alimentos. Órganos: glándulas salivales, esófago, estómago, páncreas, hígado, intestino grueso, intestino delgado.
- Aparato respiratorio: Intercambio de gases. Órganos: fosas nasales, tubos (como la tráquea y los bronquios) y pulmones.
- Sistema excretor: Eliminan los desechos. Órganos: riñones, uréteres, vejiga urinaria y uretra.
- Sistema inmunitario: Protección de un organismo ante agentes externos. Órganos: piel, médula ósea, sangre, timo, sistema linfático, bazo, mucosas.
- Sistema linfático: Transporta la linfa unidireccionalmente hacia el corazón. Órganos: vasos linfáticos (capilares, colectores, troncos y conductos), médula ósea, timo, ganglios linfáticos, bazo, tejidos linfáticos (amígdala faríngea, placas de Peyer, tejido linfoide) y la linfa.
- Sistema muscular: Permite que el esqueleto se mueva, se mantenga firme y también da forma al cuerpo.
- Sistema nervioso: Captar y procesar rápidamente las señales ejerciendo control y coordinación sobre los demás órganos para lograr una adecuada, oportuna y eficaz interacción con el medio ambiente cambiante.
- Sistema nervioso autónomo: Receptores sensoriales autonómicos y neuronas. Controla las acciones involuntarias.
- Sistema nervioso central: Parte central del Sistema Nervioso. Órganos: encéfalo y la médula espinal.
- Sistema nervioso somático: Receptores sensoriales somáticos y especiales y neuronas motoras voluntarias
- Sistema nervioso periférico: Conectar el Sistema Nervioso Central a los miembros y órganos.
- Sistema óseo: Proporciona soporte, apoyo y protección a los tejidos blandos y músculos en los organismos vivos.
- Sistema tegumentario: Separar, proteger e informar al animal del medio que le rodea; en ocasiones actúa también como exoesqueleto. Está formado por la piel y las faneras.
- Sistema endocrino: Segregan un tipo de sustancias llamadas hormonas, que son liberadas al torrente sanguíneo y regulan algunas de las funciones del cuerpo.
- Sistema reproductor: Relacionado con la reproducción sexual, con la sexualidad, con la síntesis de las hormonas sexuales y con la micción.
Cuanto más se profundiza el conocimiento sobre el funcionamiento del cuerpo humano, más nos maravillamos por su extraordinaria complejidad. Podemos preguntarnos entonces, ¿de dónde venimos los seres humanos?
Los homínidos
La ciencia puede dar algunos indicios de cómo se llegó a la aparición del hombre sobre la tierra, pero aun nos falta mucho por descubrir.
Los seres humanos pertenecemos al reino animal, seres complejos, dotados de órganos que desempeñan distintas funciones, y que poseen órganos sensoriales para captar el entorno.
Los vertebrados aparecieron hace 350 millones de años. Los mamíferos surgen hace 200 millones de años. La familia de los homínidos aparece hace 5 millones de años, a la cual pertenecemos los seres humanos, junto con los orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos.
El ser humano (homo sapiens) surgió hace unos 300,000 años; también existieron otras especies similares de homínidos, que convivieron junto al homo sapiens pero que se extinguieron, como el hombre de flores (homo floresiensis), extinto hace 12,000 años, el Neanderthal, extinto hace 28,000 años, el Homo Erectus, extinto hace 100,000 años. Otras especies más antiguas son el Australopitecus y el Homo Habilis.

Hace 1,500,000 años los homínidos descubren el fuego, que les permitió cocer sus alimentos, facilitando así la absorción de nutrientes y posibilitando el desarrollo de la mente, y con ello, el desarrollo de nuevas habilidades.
Estas especies también compartieron el período de la edad de piedra. Durante el paleolítico, que se inicia hace 2,500,000 años, los homínidos eran cazadores y recolectores. En el neolítico, hace 10,000 años, la piedra no solo era tallada, sino también pulida. Elaboraban instrumentos con piedras, huesos, madera, cueros, cuerdas, etc. Se había desarrollado la agricultura, la cría de rebaños domesticados y también se construían edificaciones y esculturas. Nuestros antepasados eran sedentarios y vivían en centros poblados.
Hace 8,000 años se inicia la edad de los metales cuando descubrimos como manejar el cobre; luego, hace 4,000 años, el bronce (aleación de cobre y estaño); finalmente el hierro, hace unos 3,500 años.
Yavul Harari nos muestra en su libro “Sapiens”, cómo nuestra especie ha logrado evolucionar desde su aparición en la tierra. La habilidad para comunicarnos y organizarnos socialmente, permitieron que nos impusiéramos sobre todas las demás especies.
Bryan Sykes, autor del libro “Las siete hijas de Eva”, basado en estudios del ADN mitocondrial, demuestra como todos los seres humanos descendemos de una mujer africana que existió hace 150,000 años, cuyos descendientes se fueron dispersando por todo el planeta, y por las condiciones ambientales fueron cambiando su aspecto, como el color de la piel, el cabello, los ojos, estatura, etc. La raza original era de piel oscura, pero en la medida en que el hombre se fue aproximando al norte, la piel necesitaba ser más clara para poder absorber mejor la luz del sol. Es por eso que se habla de la Eva Mitocondrial y el Adán Cromosómico (que aporta el cromosoma Y en nuestros genomas). Según Sykes se puede afirmar que en efecto descendemos de un hombre y una mujer que vivieron hace 150,000 años.
Hace 80,000 años nuestros antepasados africanos emigraron a otros continentes, dejando siempre la huella de su paso, y desde hace 10,000 años (neolítico) los hallazgos arqueológicos son el testimonio de como vivíamos en ese entonces, dejando pistas sobre nuestros hábitos y costumbres, y es lo que nos permite saber de algún modo qué hicimos durante todo ese tiempo.

La aparición de la escritura ocurre 3,300 años antes de Cristo, marca oficialmente el comienzo de la historia. Todo lo ocurrido antes de ese momento lo conocemos como prehistoria. La historia del ser humano comprende apenas poco más de 5,000 años, aunque aparecimos sobre la tierra hace 300,000 años.
El ser humano
Los seres humanos somo mucho más que una especie animal más evolucionada que el resto… Somos sujetos!!!
El cerebro y la mente
Nuestro cerebro es un órgano de cien mil millones (100,000,000,000) de células llamadas neuronas. Estas neuronas se conectan entre sí a través de sinapsis.

La clave para entender el cerebro es la NEUROPLASTICIDAD, es decir, es un órgano flexible, que se va a adaptando y reconfigurando, conforme va adquiriendo conocimientos y experiencias; las neuronas crean nuevas sinapsis entre ellas (nuevas conexiones), que se traducen en memorias, ideas, creatividad…
La mente es el conjunto de facultades cognitivas como la percepción, el pensamiento, la conciencia, la memoria, imaginación, etc.. Lo que ocurre en nuestra mente en realidad ocurre fisiológicamente en nuestro cerebro a nivel sináptico.
Se sabe que la cantidad de interconexiones (sinapsis) entre neuronas posibilitan fisiológicamente la creatividad y la inteligencia. Pero cómo el hombre puede crear cosas en su imaginación?, interpretar y comprender más allá de los 5 sentidos? Cómo hemos logrado este avance tecnológico? y lo que falta por ver en el futuro…
La memoria, las emociones, el deseo sexual son facultades compartidas con otras especies, pero no dejan de representar una interrogante: cómo llegamos a desarrollarlas? Exactamente cómo funcionan?
Entendemos la fisiología del cerebro, y sabemos que la memoria de corto plazo se almacena en la corteza prefrontal, y la memoria de largo plazo en el hipotálamo; sabemos que en la medida en que se agregan recuerdos, se multiplican las sinapsis en el cerebro; sabemos que cada recuerdo se almacena en diversas partes del cerebro y el hipotálamo funciona como el directorio que busca en cada zona los distintos recuerdos… pero cómo logramos evocar los recuerdos en la conciencia?
El sistema límbico controla las emociones. Está debajo de la corteza cerebral y está formado por el tálamo, el hipotálamo, la amígdala cerebral y el hipocampo. Cuando sentimos amor, nuestro cerebro activa una parte concreta, llamada el núcleo estriado. Hemos logrado comprender cómo los neurotransmisores (Acetilcolina, Dopamina, Norepinefrina, Gaba, Glutamato, Serotonina, Endorfina) afectan nuestras emociones, y por qué su déficit produce depresión. Pero la evidencia existencial nos muestra que el amor es un sentimiento que va mas allá de las emociones y la fisiología del cerebro.
Pero la más enigmática facultad de la mente es la autoconciencia: cómo tengo conciencia de mí mismo? Que yo soy yo? Cómo es que estoy consciente y reconozco el mundo que me rodea? Cómo tengo conciencia de que interactúo con otras personas?
El lenguaje y las habilidades sociales
El lenguaje no es simplemente un medio de comunicación. Es, por encima de eso, el instrumento del pensamiento. Pensamos en un idioma. Cuando un bebe comienza a hablar y pregunta “qué es eso”, no está etiquetando conceptos preconcebidos con palabras, sino que con la palabra crea el concepto en su mente. Por ejemplo, cuando el niño ve un perro por primera vez, no tiene preconcebido el concepto de los caninos, sino que cuando se le indica que eso es un “perro”, entorno a esa palabra crea el concepto de un determinado ser vivo con determinados atributos, y ese concepto lo irá depurando en la medida que compare con otras especies y aprenda nuevas palabras: con animales, con cuadrúpedos, con gatos, con otros perros…
Según me cuenta mi mama, siendo todavía muy pequeño, la primera vez que vi un “morrocoy” o tortuga de tierra, lo llamé “tigre” , pues a mi parecer compartía ciertos rasgos en común; sin duda el concepto en mi mente aun estaba en elaboración.



Con el lenguaje nos comunicamos, y sin la habilidad de comunicarse, el homo sapiens no hubiese podido organizarse de modo que pudiera sobrevivir, como le ocurrió a las otras especies de homínidos. Expresamos sentimientos y establecemos relaciones, compartimos conocimiento y desarrollamos tecnología (entendiendo por tecnología el uso de un conocimiento con unas herramientas).
Gracias al lenguaje, el homo sapiens se organizó en tribus, se asignaron roles dentro de ellas, establecieron normas. Se dieron cuenta de que la supervivencia de la especie dependía de un esfuerzo colectivo, que solo fue posible gracias a la habilidad para comunicarse entre ellos.
Con la escritura se empiezan a documentar sucesos, conocimientos, técnicas y costumbres. Ya la memoria y la tradición oral eran insuficientes para transmitir con fidelidad estas cosas entre las generaciones, y ahora con la escritura el legado quedaba plasmado y transmitido de manera única de una generación a otra.
La intuición de lo espiritual
Desde la aparición del ser humano en la tierra, la actitud religiosa siempre ha sido uno de sus rasgos característicos. Los arqueólogos han encontrado evidencias de prácticas religiosas de hace 70,000 años. Hoy en día, 8 de cada 10 personas tienen alguna conducta religiosa y creen en algo “superior”, en “el más allá”, en “lo espiritual”. El hombre es capaz de intuir que existe “algo más”, y trata de comunicarse con esa otra dimensión de distintas maneras. Este es el origen de las prácticas religiosas del ser humano.
Las primeras manifestaciones religiosas del ser humano, giran en torno al fenómeno de la muerte. Se rinde culto a los muertos, pues se les da por vivos en otra dimensión. Algunas personas que temporalmente han experimentado el trance de la muerte, han hecho publicas sus experiencias, muchas de ellas con gran coincidencia sobre las experiencias vividas.

En todo el mundo, en diversas culturas y creencias, desde la antigüedad hasta la época actual, se han registrado además eventos sobrenaturales que aún permanecen inexplicables, como los fenómenos paranormales.
Al ver tu cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has fijado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él? ¿qué es el hijo de Adán para que cuides de él? Un poco inferior a un dios lo hiciste, lo coronaste de gloria y esplendor. Has hecho que domine las obras de tus manos, tú lo has puesto todo bajo sus pies.
Salmo 8, 4-7
No es todo esto suficiente evidencia de la existencia de un ser superior? Un Ser creador y dador de vida, a quien pudiéramos llamar “Dios”. El azar es la hipótesis menos probable para explicar por qué ocurrió el Big Bang y surgió la inmensidad del cosmos desde la nada, por qué nació la vida, el ser humano y el origen de la conciencia.

