Al acercarnos a la Fe en Jesucristo, lo primero a tener claro es: a qué vino Jesús? La respuesta es solo una: a ofrecernos vida eterna. Cuando se dice que vino a salvarnos, simplemente quiere decir que viene a librarnos de la muerte. Dice la Biblia:
[a Jesucristo] sin haberlo visto lo aman y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así se alegran con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de la fe: la salvación de sus almas (1ra carta de Pedro, cap. 1, vers. 9)
No vino como líder social, con la sola pretensión de instaurar una sociedad más justa y fraterna. Tampoco vino como maestro espiritual para mostrarnos como integrarnos al cosmos. No vino a mostrarnos el poder de la mente, para forzar nuestros caminos según nuestros propios deseos. No vino a hablarnos de las energías del universo, ni como manipularla según nuestra voluntad, ni «decretar» lo que deseamos. En una sociedad donde el bienestar material es la meta de la mayoría, Jesucristo viene a ofrecernos la vida que sigue después de nuestro paso por este mundo.
Y respecto a la vida presente, Jesús nos dice:
Por eso yo les digo: No anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por su cuerpo con problemas de ropa. ¿No es más importante la vida que el alimento y más valioso el cuerpo que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, no guardan alimentos en graneros, y sin embargo el Padre del Cielo, el Padre de ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves? ¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede añadir algo a su estatura? Y ¿por qué se preocupan tanto por la ropa? Miren cómo crecen las flores del campo, y no trabajan ni tejen. Pero yo les digo que ni Salomón, con todo su lujo, se pudo vestir como una de ellas. Y si Dios viste así el pasto del campo, que hoy brota y mañana se echa al fuego, ¿no hará mucho más por ustedes? ¡Qué poca fe tienen! No anden tan preocupados ni digan: ¿tendremos alimentos?, o ¿qué beberemos?, o ¿tendremos ropas para vestirnos? Los que no conocen a Dios se afanan por esas cosas, pero el Padre del Cielo, Padre de ustedes, sabe que necesitan todo eso. Por lo tanto, busquen primero su reino y su justicia, y se les darán también todas esas cosas. No se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupará por sí mismo. A cada día le bastan sus problemas. (Mateo, cap. 6, vers. 25-34)
Jesús nos revela a Dios como PADRE, no como energía cósmica, no como un universo etéreo, y nos pide confiar en Él, que nos abandonemos a Él, como hijos suyos que somos. Una y otra vez insiste sobre lo mismo, y nos enseña el Padre Nuestro, la oración por excelencia de los cristianos.
Actualmente vivimos en un mundo sobrecargado de información, las redes sociales nos muestran permanentemente una abrumadora cantidad de contenidos, tanto verdaderos como falsos. Esto incluye también a los temas religiosos. Aunque la Iglesia Católica hace un esfuerzo por preservar la verdad, lamentablemente mucho «católicos» caen en la tentación de alimentar sus creencias en fuentes erróneas, y cada quien se va fabricando una religión a la medida, que satisfaga las propias necesidades espirituales y que refuerce creencias preexistentes. Pero una condición de la Fe, es permanecer fieles a la predicación de Jesús, tal como Él nos dice:
Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás. (Juan, cap. 8, vers. 51)
También nos dice San Pablo en la Biblia:
Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano. (1ra carta a los Corintios, cap. 15, vers 1-2)
Sin embargo, cuando desconocemos un tema determinado, a los seres humanos nos gusta especular y sacar nuestras propias conclusiones, de acuerdo a lo que nos suena lógico, y emitimos opiniones que generalmente no están debidamente sustentadas. Estas breves lecciones que te propongo están basadas en la Fe de la Iglesia, en las enseñanzas que los Apóstoles recibieron de Jesucristo, y que se han transmitido desde entonces a través de los Obispos.
El tercer mandamiento nos pide santificar las fiestas, es decir, participar en las celebraciones religiosas y de culto. Jesús dio ejemplo de ser asiduo al culto religioso en el templo, además de la oración individual. Los apóstoles y las primeras comunidades cristianas se reunían para celebrar la eucaristía. La celebración comunitaria de la Fe es parte esencial de los cristianos católicos.
La liturgia o celebración cultual de los cristianos es la cumbre y fuente de la actividad de la Iglesia, y esta gira fundamentalmente en torno a los siete sacramentos. Pero la columna vertebral de la vida cristiana es la celebración eucarística, la Santa Misa.
Eucaristía significa acción de gracias. Dice la Didache : «En el día del Señor reúnanse y partan el pan, y den gracias, después de haber confesado sus pecados, a fin de que su sacrificio sea puro» (14#1).
Si bien en la Misa celebramos un único acontecimiento, el sacrificio de Cristo, la liturgia nos ofrece variedad en cada celebración, pero solo la aprecia quien sabe en qué consiste y de verdad se involucra en ella.
La Santa Misa.
La celebración de la Misa representa la mayor celebración de la fe cristiana. Jesús la instituyó en la última cena:
Mateo 26, 26-28: Mientras comían, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman; esto es mi cuerpo.» Después tomó una copa, dio gracias y se la pasó diciendo: «Beban todos de ella: esto es mi sangre, la sangre de la Alianza, que es derramada por muchos, para el perdón de sus pecados.
Marcos 14, 22-24: Durante la comida Jesús tomó pan, y después de pronunciar la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: «Tomen, esto es mi cuerpo.» Tomó luego una copa, y después de dar gracias, se la entregó y todos bebieron de ella. Y les dijo: «Esto es mi sangre, la sangre de la Alianza, que será derramada por muchos.
Lucas 22, 19-20: Después tomó pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes. (Hagan esto en memoria mía.» Hizo lo mismo con la copa después de cenar, diciendo: «Esta copa es la alianza nueva sellada con mi sangre, que es derramada por ustedes»).
Luego de resucitar cuando se encuentra con los discípulos camino de Emaús, ellos no lo reconocieron al principio, pero Jesús se sentó con ellos a comer, “y mientras estaba en la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. En ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron” (Lucas, 24, 30-31).
En una ocasión, Jesús le había dicho a sus discípulos: donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estoy yo, en medio de ellos. (Mateo 18, 20). Por eso el deseo y la necesidad de reunirse continuamente en su nombre. Por eso, al comenzar nuestra celebraciones invocamos su presencia diciendo “En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”.
El Evangelio de Juan no narra la última cena. Para cuando Juan escribe su Evangelio ya habrían pasado unos 60 años desde la resurrección de Jesús y ya la Iglesia estaba organizándose, ya había adoptado costumbres, ya las comunidades acostumbraban celebrar la Fracción del Pan, que después sería llamada Acción de Gracias:
Eran asiduos a la enseñanza de los apóstoles, a la convivencia fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones (Hechos 2, 42).
El primer día de la semana estábamos reunidos para la fracción del pan (Hechos 20, 7).
En San Pablo era un tema recurrente la acción de gracias en el contexto de la oración:
Yo he recibido del Señor lo que a mi vez les he transmitido. El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan y, después de dar gracias, lo partió diciendo: «Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía.» De igual manera, tomando la copa, después de haber cenado, dijo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Todas las veces que la beban háganlo en memoria mía.» Fíjense bien: cada vez que comen de este pan y beben de esta copa están proclamando la muerte del Señor hasta que venga. (1ra Corintios 11, 23-26).
Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias a Dios por toda la humanidad (1ra Timoteo 2, 1).
En todo momento oramos por ustedes y damos gracias a Dios, Padre de Cristo Jesús, nuestro Señor (Colosenses 1, 3).
Debemos dar gracias a Dios en todo tiempo por ustedes, hermanos (2da Tesalonicenses, 1,3).
Por lo que no dejo de dar gracias a Dios y de recordarlos en mis oraciones (Efesios 1, 16).
Doy gracias a Dios, a quien sirvo con conciencia limpia como mis antepasados, cuando constantemente te recuerdo en mis oraciones noche y día. (2da Timoteo 1, 3).
Por eso Juan dedica el capítulo 6 de su Evangelio a profundizar el significado del Pan de Vida.
¿Qué se hace en la Misa?
La Misa es una oración dirigida a Dios Padre. En toda la Misa pedimos al Padre por la mediación o intercesión de su Hijo Jesucristo.
En la Misa no somos simples espectadores, no estamos para «oír» simplemente, sino que junto a la oración del sacerdote también está la oración de todos los bautizados que participamos conscientemente en la celebración. Es más o menos como cuando en una asamblea de trabajadores, uno de los trabajadores dirige unas palabras al patrono en nombre de todos sus compañeros, pero todos ellos se hacen uno con su dirigente en sus palabras. Del mismo modo el sacerdote preside la oración pero todos participamos de ella por el sacerdocio común de los fieles que nos fue otorgado por el bautismo.
Lo más importante a tener en cuenta en la Misa es que las oraciones no deben decirse al aire, como quien habla con una pared, sino que deben recitarse desde el corazón, como quien habla con alguien, concentrado en cada palabra que pronuncian los labios, porque estamos hablando nada más y nada menos que con el mismo Dios.
La misa tiene 4 partes. El sitio web Misas.org los describe bastante bien:
Ritos iniciales:
Recordando la promesa de Jesús, «donde haya dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mateo 18, 20), se comienza invocando la presencia de Dios: En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. En este momento ocurre el primer milagro: Jesucristo se hace presente!!!
Luego en el Acto penitencial nos reconocemos pecadores delante de Dios, y rezamos:
Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor.
Luego el sacerdote da la absolución a las falta leves.
Si es Domingo, o en alguna fiesta importante de la Iglesia, se reza el Gloria, una hermosísima oración de alabanza a Dios:
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que amas Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Los ritos iniciales concluyen con una oración del sacerdote: «Oremos…». Estas oraciones varían en cada Misa. Es importante tener presente que en las oraciones que reza el sacerdote, hay que escucharlas con atención y sentir que el sacerdote está pronunciándoles en nombre de todos, como cuando en una asamblea escogemos a alguien que hable en nombre de los presentes.
Liturgia de la Palabra:
En esta parte se leen unos textos de la Biblia. En la Misa del Domingo o en las fiestas de la Iglesia, se leen 4 textos: 1ra Lectura, tomada del Antiguo Testamento, un Salmo o cántico bíblico, 2da Lectura, tomada del Nuevo Testamento, y el Evangelio, tomado de uno de los cuatro Evangelios. En las Misas entre semana (lunes a sábado), son solo la 1ra lectura (bien sea del AT o del NT), el Salmo y el Evangelio.
Las lecturas de cada Misa están en unos libros llamados «Leccionarios». Aunque hay nueve leccionarios, podemos dividirlos en tres tipos: 1. Lecturas dominicales y de fiestas del Señor, que se distribuyen en tres años, en los llamados ciclos A, B y C. En el ciclo A se lee principalmente el Evangelio de San Mateo, en el B el de San Marcos y en el , San Lucas. San Juan se lee intercalado. 2. Lecturas entre semana, que se dividen en dos años: año par e impar. 3. Lecturas para ferias de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, Misas votivas, fiestas de santos, etc.
Quien asista a Misa todos los Domingos durante 3 años seguidos, puede decir que ha leído (o escuchado) casi todo el Nuevo Testamento y buena parte del Antiguo.
Luego el sacerdote comenta las lectura (homilía). Más allá de lo que el sacerdote pueda predicar, es importante que cada quien piense sobre lo que Dios le dice a uno mismo con las lecturas. El sacerdote da una explicación general, pero Dios también habla en el corazón de cada persona a través de su Palabra.
Terminada la predicación del sacerdote, sigue la profesión de Fe y se recita el Credo. Hay dos versiones o fórmulas: el Credo de los Apóstoles y el Credo Niceno-Constantinopolitano.
El Credo o Símbolo de los Apóstoles, es más corto, y se le llama así por las palabras de San Ambrosio (+ 397 DC): «Es el símbolo que guarda la Iglesia romana, la que fue sede de Pedro, el primero de los Apóstoles, y a la cual él llevó la doctrina común»:
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, y subió a los cielos, está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.
El «Credo largo» fue redactado en los Concilios de Nicea (325 DC) y de Constantinopla (381 DC), y de allí su nombre: niceno-constantinopolitano:
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Luego del Credo, sigue la Oración de los Fieles, donde pedimos por todas nuestras intenciones. Es muy importante tener presente a nuestros hermanos difuntos; si en verdad los amamos en vida, vamos a demostrárselo ayudándolos a superar rápido la etapa del purgatorio, y nada mejor para eso que la Santa Misa, como tantos místicos lo ha comentado.
Liturgia de la Eucaristía:
Es la parte central de la Misa, pues es cuando se transforma el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesús, y tomamos la comunión. Tiene también varios segmentos o partes:
El Ofertorio es cuando se presentan las ofrendas (pan y vino) en el altar, y el sacerdote ora sobre ellas, e invita a los fieles a orar con el:
Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
Los fieles responden: El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
Luego viene el Prefacio, es una hermosa oración de acción de gracias. Comienza así:
sacerdote: El Señor esté con ustedes. fieles: y con tu espíritu. sacerdote: levantemos el corazón. fieles: lo tenemos levantado hacia el Señor. sacerdote: demos gracias al Señor nuestro Dios. fieles: es justo y necesario sacerdote: en verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor Padre Santo, Dios Todopoderoso y Eterno… y el sacerdote continua agradeciendo por distintos motivos: la vida, la creación, la redención, el motivo de alguna festividad en particular, etc.
El Prefacio concluye invitando a alabar a Dios con el canto de los ángeles: el Santo.
Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en el nombre del Señor. Hosanna en el cielo
Luego siguen la Plegaria Eucarística. En el Misal hay cuatro plegarias principales, pero hay otras como la de misa de niños o otras misas por intenciones diversas.
En estos enlaces puedes ver los textos de cada Plegaria:
Las plegarias están constituidas por elementos diferenciados:
Epíclesis, en el momento que el sacerdote pone sus manos sobre las ofrendas, justo antes de la consagración de las especies:
Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor (Plegaria eucarística I).
Te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y + la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor (Plegaria eucarística II).
Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y + la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios (Plegaria eucarística III).
Por eso, Padre, te rogamos que este mismo Espíritu santifique, Señor, estas ofrendas, para que se conviertan en el Cuerpo y + la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor, y así celebremos el gran misterio que nos dejó como alianza eterna (Plegaria eucarística IV).
La Consagración, cuando el sacerdote narra la institución del sacramento y el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo:
Él mismo, hoy, la víspera de padecer por nuestra salvación y la de todos los hombres, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.
Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL, PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Este es el segundo milagro.
Viene entonces la Aclamación, que tiene al menos tres fórmulas:
Sacerdote:
Fieles:
Éste es el Sacramento (o el Misterio) de nuestra fe
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Aclamad el misterio de la redención
Cada vez que comemos de este pany bebemos de este cáliz,anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.
Cristo se entregó por nosotros.
Por tu cruz y resurrección nos has salvado, Señor.
En la Anamnesis se hace un recuento de la pasión, muerte y resurrección del Señor:
Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos (Plegaria eucarística I).
Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo (Plegaria eucarística II).
Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa (Plegaria eucarística III).
Por eso, Padre, al celebrar ahora el memorial de nuestra redención, recordamos la muerte de Cristo y su descenso al lugar de los muertos, proclamamos su resurrección y ascensión a tu derecha (Plegaria eucarística IV).
En la Oblación, el sacerdote hace el ofrecimiento a Dios Padre del sacrificio de Cristo:
Te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo; pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec (Plegaria eucarística I).
Te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia (Plegaria eucarística II).
Te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo. Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad (Plegaria eucarística III).
Te ofrecemos su Cuerpo y su Sangre, sacrificio agradable a ti y salvación para todo el mundo. Dirige tu mirada sobre esta Víctima que tú mismo has preparado a tu Iglesia (Plegaria eucarística IV).
En la oración por la Iglesia, bajo el principio de la comunión de los santos, se reza por los vivos y los difuntos, por los pastores (sacerdotes y obispos), y se pide la intercesión de los santos.
Finalmente se hace la Doxología, el sacerdote reza:
Por Cristo, con El y en El, a ti Dios Padre Omnipotente en la unidad del Espíritu Santo todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Todos respondemos: AMEN!
Con la Doxología termina la plegaria eucarística y comienza el Rito de la Comunión:
Sacerdote: Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
Todos: Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Sacerdote: Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Fieles: Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.
Sacerdote: Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Fieles: Amén.
Sacerdote: La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Fieles: Y con tu espíritu.
Sacerdote: Démonos fraternalmente la paz.
(se realiza el gesto del abrazo de la paz)
Todos: Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.
Sacerdote: Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Fieles: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Sacerdote: El Cuerpo de Cristo.
Fieles: Amén.
(pasan los fieles a comulgar)
Luego viene la oración postcomunión.
Rito conclusivo:
La Misa concluye con la Bendición del sacerdote, y la despedida: «Pueden ir en paz» .
Si quieres conocer los textos litúrgicos, está el sitio misadiaria.blogspot.com donde encontrará todos los prefacios y plegarias eucarísticas.
El año litúrgico.
El año litúrgico es la distribución de las fiestas religiosas a lo largo del año. Se dividen en «Tiempos», que son las temporadas religiosas en el año. Cada tiempo tiene un color que le caracteriza:
El año litúrgico comienza con el primer Domingo de Adviento. El Adviento es el tiempo de preparación para la Navidad. Tras cuatro semanas de preparación, celebramos la Navidad el 25 de diciembre, el nacimiento de Jesús. Luego sigue el Tiempo de Navidad hasta el 6 de enero, fiesta de la Epifanía o manifestación del Señor, o mejor conocida como la fiesta de los reyes magos.
La Cuaresma es el tiempo de preparación para la Semana Santa, las fiestas centrales de la fe cristiana. La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos, recordando la entrada de Jesús en Jerusalén. Luego viene viene el Triduo Pascual:
Jueves Santo, donde celebramos la Última Cena e institución de la Eucaristía.
Viernes Santo, donde celebramos la Pasión y Muerte de Jesucristo.
Sábado Santo, en la noche, en la víspera del Domingo de Resurrección, celebramos La Pascua de la Resurrección de Jesús. Es la fiesta más importante del año litúrgico.
Los 50 días que siguen después de la Pascua se llaman Tiempo Pascual, y terminan con la fiesta de Pentecostés.
El resto se le llama Tiempo Ordinario.
Adicionalmente durante el año están las Solemnidades, Fiestas y Memorias. Las Solemnidades son las celebraciones más importantes de la Iglesia:
En las Fiestas celebramos algún misterio o título de Jesús, de su Madre María y de santos especialmente relevantes, como los apóstoles, los evangelistas, u otros según cada pais.
Las Memorias se refieren generalmente a celebraciones de los santos, que son para recordar por sus méritos y virtudes. Paras conocer la fecha en que se celebra cada santo, te recomiendo el sitio https://www.aciprensa.com/santos/.
Durante siglos, el hombre aceptaba la idea de un Dios creador partiendo de lo que desconocía, y asumiendo que Dios debía ser la explicación a todo lo que no podía ser explicado.
Pero en realidad, cuanto más conocemos del cosmos y de la vida, más razones tenemos para reconocer que existe un autor del universo, un creador, una “causa eficiente”, como lo llamaba Sto. Tomás de Aquino. La ciencia afirma que el universo no ha existido desde siempre, sino que tuvo un origen. Entonces, algo tuvo que haberle dado origen, algo tuvo que crear la materia cuando solo existía la nada.
Para que entiendan de qué hablo, los invito a ver en Netflix varios documentales sobre lo que sabemos del origen del universo y de la vida en la tierra: “Una roca extraña”, “Lo más desconocido”, “El origen y el fin del universo”, “El origen rocoso de la vida” y “En la mente de Einstein” . Luego de ver estos documentales, verán que la casualidad parece ser la hipótesis menos probable para explicar el origen de todo.
Estos son algunos detalles que particularmente me resultan asombrosos, y son los que comparto a continuación….
El universo
La mayoría de los científicos aceptan la idea de que el universo surgió hace 13800 millones de años, en un evento denominado como «Big Bang», que se piensa que consistió en la «expansión» o «descompresión» de una diminuta partícula, un punto increíblemente denso y caliente, más pequeño que un átomo. Aunque el telescopio espacial «James Webb» revela hechos que contradicen esta teoría, es hasta ahora la más aceptada en la comunidad científica.
Esta «descompresión» suele imaginarse como una “explosión” porque todos los objetos en el universo están alejándose unos de otros, en continua expansión. Pero cuando hablamos de “explosión”, también se presume que hubo un centro, un punto en donde tuvo lugar. Pero el Big Bang no fue así. Es un fenómeno muy difícil de imaginar, porque esa explosión no tuvo un centro. Es un estallido fantástico, donde no había nada y de pronto lo hay todo, llenando todo, en todos lados, expandiéndose en todas direcciones. Todo aparece simultáneamente de la nada. Como cuando se enciende una luz y no hay una bombilla en el centro.
El universo observable tiene un diámetro de 93,000 millones de años luz. Un año luz es la distancia que recorre la luz durante un año, y esto es 9.4 billones Kms (9,461,000,000,000), por lo que el diámetro del universo sería de 87,987 trillones de kilómetros. El diámetro de la tierra tan solo mide 12742 Kms, lo que la convierte en un diminuto puntito en el universo.
Es muy difícil saber cuantas estrellas hay en el universo observable, y las estimaciones de los científicos varían unas de otras . En el universo podría haber unas 100 mil millones de galaxias (100,000,000,000), y cada galaxia podría tener en promedio mil millones de estrellas (1,000,000,000), por lo que puede estimarse que en el universo observable habría unas 100 trillones de estrellas (100,000,000,000,000,000,000).
Vía Láctea
Cada estrella podría tener en promedio 8 planetas (5 planetas y 3 enanos). Esto serian 800 trillones de planetas en el universo (800,000,000,000,000,000,000). El universo observable es apenas una pequeña parte del universo total.
Nuestra galaxia es la Vía Láctea y contiene trescientos mil millones de estrellas (300,000,000,000). El centro de la Vía Láctea puede ser visto desde la tierra.
Vía Láctea vista desde la tierra
Nuestro sistema solar está ubicado en una posición privilegiada en la Vía Láctea. Si estuviéramos muy cerca del centro, estaríamos sometidos a un torbellino de fenómenos como el nacimiento de estrellas, intensas fuerzas gravitacionales, etc, y si estuviéramos cerca de los bordes no tendríamos acceso a minerales esenciales para la vida en la tierra.
Nuestro sistema solar en la Vía Láctea.
Sólo el 6% de las galaxias en el universo tienen forma espiral, como la nuestra, y solo las galaxias en espiral son capaces de garantizar órbitas estables de sus estrellas y los planetas alrededor de ellas.
En este video puedes ver en 8 minutos como transcurrieron estos 13700 millones de años:
Después de ver lo enorme que es el universo, alguien puede imaginarse la «nada» antes del Big Bang? Y todo surgió de la explosión de una partícula más pequeña que un átomo. No es asombroso? Con la ayuda de la física y la ciencia hemos podido entender cómo ocurrió, pero no por qué ocurrió.
La tierra
El planeta donde habitamos reúne una serie de características que posibilitan la vida como la conocemos. Al comparar con otros planetas se puede evidenciar que la clave para la vida está en la combinación de ciertos elementos y condiciones.
En primer lugar, los elementos. Son esenciales para la vida como la conocemos el agua, el oxígeno, el carbono y el nitrógeno. Al principio solo estaban el nitrógeno y el carbono (el 4to elemento más abundante en el universo). Aunque el oxígeno es el tercer elemento más abundante en el universo, no había oxígeno en la tierra, ni tampoco agua.
Durante millones de años la tierra recibió un bombardeo de agua desde el exterior: meteoritos con agua congelada que llovían sobre la tierra y así empezó a acumularse el agua que tenemos. Paralelamente la intensa actividad volcánica liberó enormes cantidades de CO2, que produjo un efecto invernadero que contribuyó a que se mantuviera un rango de temperatura cálida estable, evitando el congelamiento del agua así como su completa evaporación, al mismo tiempo que creó una atmósfera suficientemente densa para que el agua en forma de nubes no se evaporara hacia el espacio.
Pero el CO2 es soluble en el agua, y con las lluvias caía en los océanos y bajaba al fondo del lecho marino. Afortunadamente la tectónica de placas permitió reciclar el CO2 para mantenerlo en la atmósfera, y que no quedara depositado en el fondo del mar.
Hace más de 3,000 millones de años aparecen entonces las cianobacterias; estos diminutos organismos descomponían la molécula del agua para aprovechar el hidrógeno como alimento y liberaban el oxígeno a la atmósfera.
Y así reunimos los 4 elementos: agua, oxígeno, carbono y nitrógeno.
Paralelamente se crearon las condiciones que permitieron el desarrollo de la vida. Por un “accidente”, un asteroide golpeó a la tierra hace millones de años y le dio una inclinación de 23.4° que permite que haya estaciones y que también contribuyó a mantener rangos estables de temperatura para el desarrollo de la vida; gracias a la fuerza gravitacional de la luna, este ángulo se ha mantenido así durante millones de años.
Inclinación de la tierra
Por otro lado, la fricción al girar el núcleo de la tierra produce un campo magnético que funciona como una especie de escudo que nos protege de la radiación solar.
Campo magnético de la Tierra
El oxígeno que liberaban las cianobacterias formó la capa de ozono que nos protege de la luz ultravioleta (a la superficie de la tierra solo llega el 2% de la radiación gracias a la capa de ozono).
Por último la velocidad de rotación de la tierra sobre su propio eje, para alternar el día y la noche, garantiza que no estemos sobre expuestos a la luz solar demasiadas horas, al punto de quemarse todo, ni tampoco demasiadas horas de noche, al punto de congelarse todo. El día y la noche duran justo lo necesario.
Y así tuvimos las condiciones necesarias para la vida: temperaturas estables y protección de la radiación solar.
Pero adicionalmente tenemos un «guardaespaldas» en el espacio. El planeta Júpiter tiene el tamaño adecuado para ser nuestro escudo protector contra meteoritos, es más de 1300 veces más grande que la tierra, con una masa y una gravedad tan grandes que cualquier objeto que se dirija a la tierra será atraído hacia él. Y está suficientemente lejos de la tierra para que la gravedad de su masa no nos arrastre hacia él.
Demasiadas casualidades juntas!!!!
Nuestros planetas vecinos Venus y Marte son ejemplos de que sin la coincidencia de las condiciones y los elementos necesarios no puede florecer la vida como ocurrió en nuestro planeta. Ambos planetas recibieron agua del exterior, y tuvieron ríos, lagos y mares, pero en ambos se evaporó hacia el espacio. Hoy son planetas estériles, desérticos, sin vida.
Pudimos ver el origen físico del universo y la materia. No se sabe aún por qué ocurrió el Big Bang, pero el hecho es que ocurrió, como también ocurrió la feliz coincidencia de elementos y condiciones en la tierra que permitieron el surgimiento de la vida. Pero surgen ahora otras interrogantes: De dónde surge la vida? Cómo se pasó de materiales inertes a los seres animados, vivos?.
En ti Señor se halla la fuente de la vida.
Salmo 36
La vida
En la base de la vida están las moléculas orgánicas, a base de carbono. Algunas de estas moléculas parecen provenir del espacio, y llegaron a través del impacto de meteoritos. Otras moléculas en cambio parecen haberse formado acá. Los científicos han logrado crear en laboratorio las condiciones para que, con la mezcla de minerales, gases, agua y electricidad, se sinteticen aminoácidos (para la conformación de proteínas) y cadenas de ARN (predecesor del ADN).
ADN
La columna de la vida está en el ADN (acido desoxirribonucleico). Es una larga cadena de moléculas de nitrógeno asociadas en pares: adenina y timina, y citosina y guanina. La secuencia en que están ordenadas dichas moléculas en la cadena expresa información sobre la célula que la contiene, y a partir de allí, sobre cada ser vivo. Una molécula de ADN contiene toda la información sobre una persona!!!
Se estima que hace 3800-3500 millones de años, surgieron las primeras células, y con ella comienza la vida.
Primero aparecen las células procariotas y los organismos unicelulares, como las bacterias, no tienen núcleo y tienen una sola molécula de ADN muy sencilla y circular; la célula está contenida dentro de una “pared” celular.
Bacterias
Hace 3,000 millones de años las cianobacterias fabricaban su alimento, el azúcar, a partir de tres elementos: agua, dióxido de carbono y luz solar. Como desecho en la preparación del azúcar liberaban oxígeno al ambiente. Son los primeros seres vivos en llevar a cabo el proceso de la fotosíntesis.
Cianobacterias
Luego aparecen otras células más complejas, las eucariotas, comenzando un proceso de cambios que condujeron al desarrollo de especies más complejas, a través de procesos de mutación o recombinaciones genéticas, y de cuyo dominio se derivan cuatro reinos: hongos, plantas, animales y protistas (ninguno de los anteriores, ejem: amibas, giardias, etc).
El acontecimiento precursor para las células eucariotas es la aparición de la membrana celular; es la delgada capa que delimita y permite que estén contenidos en un solo espacio los elementos que conforman la célula.
Células
La célula está conformada básicamente por 4 elementos fundamentales:
Membrana citoplasmática: consiste en una bicapa (doble capa) lipídica (grasa) que es semipermeable. Sin membrana no existiría la célula, pues es lo que la delimita, le da forma.
Citoplasma: es el líquido gelatinoso que llena el interior de una célula. Está compuesto por agua, sales y diversas moléculas orgánicas.
Mitocondria: órgano citoplasmático de las células eucariotas, de forma ovoidal, formado por una doble membrana que tiene como principal función la producción de energía mediante el consumo de oxígeno, y la producción de dióxido de carbono y agua como productos de la respiración celular.
Núcleo de la célula (en células animales): contiene los cromosomas y regula el funcionamiento de la célula en general.
Célula eucariota
La célula contiene también otros pequeños órganos, con funciones específicas, pero estas son sin duda las más importantes.
A partir de estos organismos con una o pocas células, la evolución llevó a la aparición de más de 8,7 millones de especies vivas, divididas en los cinco reinos; llevó a la especialización de la células, y con ello a la especialización en órganos. Solo el cuerpo de una persona tiene entre 75 y 100 millones de células.
Aunque fisiológicamente podemos explicar cómo funcionan las células en la base de la vida, aún quedan preguntar por responder:
Cómo se pasó de la materia inerte y sin vida, como las moléculas y átomos, a las primeras células? Qué fenómeno en el universo impulsa la creación de moléculas de ADN y de células? La sola aparición del ADN fue suficiente? La presencia de una molécula de ADN significa que a partir de ella se formará una célula alrededor? Por qué? De donde provino la secuencia de código genético de las primeras moléculas de ADN que aparecieron? Si las bacterias solo tienen una pequeña cadena circular muy sencilla, cómo fue haciéndose cada vez más compleja la secuencia de códigos para la evolución de los seres vivos?
Adicionalmente, según la ciencia es probable que haya vida en otros planetas en un universo tan vasto, pero seguramente no se parecerá en nada a la vida en la tierra.
Hoy en día los escépticos dicen que no existen milagros… y es que acaso el origen de la VIDA en la Tierra no es un verdadero MILAGRO?
Dios creador!!!
La Biblia comienza recordándonos que Dios es CREADOR de todo cuanto existe:
En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra.
Génesis 1, 1
Recordemos que la Biblia es un libro ESPIRITUAL, no es un libro de ciencia, y algunos detalles no pueden interpretarse al pie de la letra, por ejemplo, que la creación tomó seis días, de modo que no debemos tomar “un día” en forma literal, pues también nos dice la Biblia:
Mil años en tu presencia son un ayer que ya pasó.
Salmo 90, 4
Desde nuestra perspectiva no puede interpretarse que fueron seis días (el séptimo de descanso), sino que ya vimos que se trata de millones de años. Sin embargo, la teoría de la relatividad nos recuerda que el tiempo también es relativo, y lo que para nosotros son millones de años (desde la tierra), desde otro lugar en el universo el tiempo se mediría de forma completamente distinta.
Pero enfrentando la hipótesis de Dios Creador, veamos esta narración. Job es un personaje del Antiguo Testamento, cuya fe en Dios es puesta a prueba con una serie de calamidades en su vida. Job muy molesto le hace a Dios una serie de reclamos, y Dios le responde:
Yavé respondió a Job en medio de la tempestad, y le dijo: «¿Quién es ese que oscurece mis designios y habla de lo que no sabe? Amárrate los pantalones como hombre; voy a preguntarte, y tú me enseñarás. ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? ¡Habla, si es que sabes tanto! ¿Sabes tú quién fijó sus dimensiones, o quién la midió con una cuerda? ¿Sobre qué están puestas sus bases o quién puso su piedra angular, mientras cantaban a coro las estrellas del alba y aclamaban todos los hijos de Dios?
Job 38, 1-7
Dios nos pide admitir con humildad que no tenemos todas las respuestas, y que con FE le reconozcamos como origen del universo y de la vida.
El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra. Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje.
Entre todas las criaturas de Dios, el ser humano es su obra más perfecta, el intelecto humano y su capacidad de crear es la más maravillosa de todas . Desde el punto de biológico, cada ser vivo es una maravilla. La complejidad de la fisiología animal, el funcionamiento de cada órgano, y los aspectos intangibles como la comunicación y el pensamiento, son absolutamente asombrosos.
Pensemos primero en la gestación de un ser vivo a partir de la combinación de dos células. Cuando se cruzan un espermatozoide y un óvulo se forma un cigoto, que contiene el ADN de un ser humano. Cada óvulo y cada espermatozoide es un gameto de 23 cromosomas singulares no apareados, y al mezclarse forman los 23 pares de cromosomas completos, una secuencia completa de ADN humano, y por eso afirmamos que ese es el comienzo de la vida humana.
Fecundación
Entre 3 y 5 días después de fecundado, el cigoto se mueve hacia el útero, y mientras, se convierte en una esfera de células que llamamos blastocito, que para el 6to día ya se encuentra implantado en el útero, y mediante la liberación de determinadas moléculas envía señales al cuerpo de la madre para que se detenga el proceso de menstruación. Entre los días 10 y 12 ya se le llama embrión.
Semana 1
Semana 1 a 2
En la tercera semana ya comienzan a formarse la mayoría de los órganos, comenzando por el corazón y el sistema nervioso central.
Semana 3
Entre la quinta y sexta semana se empiezan a escuchar los latidos del corazón. Para la octava semana se le llama feto, y ya tiene el aspecto de un diminuto ser humano.
El intercambio de moléculas entre la madre y el hijo a través de la placenta durante la gestión es el más eficiente proceso logístico de suministros que se haya visto.
Ahora consideremos los procesos fisiológicos para el sostenimiento de la vida. Cada célula en el cuerpo funciona como un ser vivo que requiere oxígeno y nutrientes, y en su actividad genera desechos. A través de la sangre llegan estos nutrientes a las células, y éstas a su vez liberan sus desechos. Todas las células están interconectadas y se envían mensajes unas a otras mediante la misión de moléculas específicas. El sistema nervioso por su parte genera y conduce impulsos eléctricos en todo el cuerpo. Son los dos grandes medios de interconexión entre las células.
Los alveolos pulmonares son capaces de realizar el intercambio de gases en los glóbulos rojos, inyectando el oxígeno que necesita cada célula de nuestro cuerpo y extrayendo de ellos el CO2. Los intestinos tienen la capacidad de absorber de los alimentos los nutrientes que las células necesitan. El hígado es un eficiente laboratorio que convierte en energía utilizable los nutrientes captados por los intestinos, y elimina las toxinas que generan las células. Los riñones por su parte filtran la sangre y eliminan el exceso de agua, sales y minerales en el organismo. Entender cada uno de estos procesos a nivel molecular resulta verdaderamente asombroso.
Luego tenemos los órganos de los sentidos para interactuar con el entorno, que transmiten datos al cerebro para convertirlos en información, en sensaciones. Los ojos captan luz y el cerebro la convierte en imágenes; la lengua y la nariz captan elementos químicos y el cerebro los convierte en sabores y olores; los oídos captan vibraciones en el aire y el cerebro los convierte en sonidos; la piel capta rasgos físicos del entorno y el cerebro lo convierte en sensaciones de temperatura y textura entre otras. En el sentido del equilibrio intervienen simultáneamente los oídos y la vista.
Veamos los sistemas y aparatos de nuestro cuerpo (wikipedia):
Aparato circulatorio o cardiovascular: Distribución de nutrientes y oxígeno en el cuerpo. Órganos: corazón, vasos sanguíneos (arterias, venas y capilares).
Aparato digestivo: Digestión de los alimentos. Órganos: glándulas salivales, esófago, estómago, páncreas, hígado, intestino grueso, intestino delgado.
Aparato respiratorio: Intercambio de gases. Órganos: fosas nasales, tubos (como la tráquea y los bronquios) y pulmones.
Sistema excretor: Eliminan los desechos. Órganos: riñones, uréteres, vejiga urinaria y uretra.
Sistema inmunitario: Protección de un organismo ante agentes externos. Órganos: piel, médula ósea, sangre, timo, sistema linfático, bazo, mucosas.
Sistema linfático: Transporta la linfa unidireccionalmente hacia el corazón. Órganos: vasos linfáticos (capilares, colectores, troncos y conductos), médula ósea, timo, ganglios linfáticos, bazo, tejidos linfáticos (amígdala faríngea, placas de Peyer, tejido linfoide) y la linfa.
Sistema muscular: Permite que el esqueleto se mueva, se mantenga firme y también da forma al cuerpo.
Sistema nervioso: Captar y procesar rápidamente las señales ejerciendo control y coordinación sobre los demás órganos para lograr una adecuada, oportuna y eficaz interacción con el medio ambiente cambiante.
Sistema nervioso autónomo: Receptores sensoriales autonómicos y neuronas. Controla las acciones involuntarias.
Sistema nervioso central: Parte central del Sistema Nervioso. Órganos: encéfalo y la médula espinal.
Sistema nervioso somático: Receptores sensoriales somáticos y especiales y neuronas motoras voluntarias
Sistema nervioso periférico: Conectar el Sistema Nervioso Central a los miembros y órganos.
Sistema óseo: Proporciona soporte, apoyo y protección a los tejidos blandos y músculos en los organismos vivos.
Sistema tegumentario: Separar, proteger e informar al animal del medio que le rodea; en ocasiones actúa también como exoesqueleto. Está formado por la piel y las faneras.
Sistema endocrino: Segregan un tipo de sustancias llamadas hormonas, que son liberadas al torrente sanguíneo y regulan algunas de las funciones del cuerpo.
Sistema reproductor: Relacionado con la reproducción sexual, con la sexualidad, con la síntesis de las hormonas sexuales y con la micción.
Cuanto más se profundiza el conocimiento sobre el funcionamiento del cuerpo humano, más nos maravillamos por su extraordinaria complejidad. Podemos preguntarnos entonces, ¿de dónde venimos los seres humanos?
Los homínidos
La ciencia puede dar algunos indicios de cómo se llegó a la aparición del hombre sobre la tierra, pero aun nos falta mucho por descubrir.
Los seres humanos pertenecemos al reino animal, seres complejos, dotados de órganos que desempeñan distintas funciones, y que poseen órganos sensoriales para captar el entorno.
Los vertebrados aparecieron hace 350 millones de años. Los mamíferos surgen hace 200 millones de años. La familia de los homínidos aparece hace 5 millones de años, a la cual pertenecemos los seres humanos, junto con los orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos.
El ser humano (homo sapiens) surgió hace unos 300,000 años; también existieron otras especies similares de homínidos, que convivieron junto al homo sapiens pero que se extinguieron, como el hombre de flores (homo floresiensis), extinto hace 12,000 años, el Neanderthal, extinto hace 28,000 años, el Homo Erectus, extinto hace 100,000 años. Otras especies más antiguas son el Australopitecus y el Homo Habilis.
Hace 1,500,000 años los homínidos descubren el fuego, que les permitió cocer sus alimentos, facilitando así la absorción de nutrientes y posibilitando el desarrollo de la mente, y con ello, el desarrollo de nuevas habilidades.
Estas especies también compartieron el período de la edad de piedra. Durante el paleolítico, que se inicia hace 2,500,000 años, los homínidos eran cazadores y recolectores. En el neolítico, hace 10,000 años, la piedra no solo era tallada, sino también pulida. Elaboraban instrumentos con piedras, huesos, madera, cueros, cuerdas, etc. Se había desarrollado la agricultura, la cría de rebaños domesticados y también se construían edificaciones y esculturas. Nuestros antepasados eran sedentarios y vivían en centros poblados.
Hace 8,000 años se inicia la edad de los metales cuando descubrimos como manejar el cobre; luego, hace 4,000 años, el bronce (aleación de cobre y estaño); finalmente el hierro, hace unos 3,500 años.
Yavul Harari nos muestra en su libro “Sapiens”, cómo nuestra especie ha logrado evolucionar desde su aparición en la tierra. La habilidad para comunicarnos y organizarnos socialmente, permitieron que nos impusiéramos sobre todas las demás especies.
Bryan Sykes, autor del libro “Las siete hijas de Eva”, basado en estudios del ADN mitocondrial, demuestra como todos los seres humanos descendemos de una mujer africana que existió hace 150,000 años, cuyos descendientes se fueron dispersando por todo el planeta, y por las condiciones ambientales fueron cambiando su aspecto, como el color de la piel, el cabello, los ojos, estatura, etc. La raza original era de piel oscura, pero en la medida en que el hombre se fue aproximando al norte, la piel necesitaba ser más clara para poder absorber mejor la luz del sol. Es por eso que se habla de la Eva Mitocondrial y el Adán Cromosómico (que aporta el cromosoma Y en nuestros genomas). Según Sykes se puede afirmar que en efecto descendemos de un hombre y una mujer que vivieron hace 150,000 años.
Hace 80,000 años nuestros antepasados africanos emigraron a otros continentes, dejando siempre la huella de su paso, y desde hace 10,000 años (neolítico) los hallazgos arqueológicos son el testimonio de como vivíamos en ese entonces, dejando pistas sobre nuestros hábitos y costumbres, y es lo que nos permite saber de algún modo qué hicimos durante todo ese tiempo.
La aparición de la escritura ocurre 3,300 años antes de Cristo, marca oficialmente el comienzo de la historia. Todo lo ocurrido antes de ese momento lo conocemos como prehistoria. La historia del ser humano comprende apenas poco más de 5,000 años, aunque aparecimos sobre la tierra hace 300,000 años.
El ser humano
Los seres humanos somo mucho más que una especie animal más evolucionada que el resto… Somos sujetos!!!
El cerebro y la mente
Nuestro cerebro es un órgano de cien mil millones (100,000,000,000) de células llamadas neuronas. Estas neuronas se conectan entre sí a través de sinapsis.
La clave para entender el cerebro es la NEUROPLASTICIDAD, es decir, es un órgano flexible, que se va a adaptando y reconfigurando, conforme va adquiriendo conocimientos y experiencias; las neuronas crean nuevas sinapsis entre ellas (nuevas conexiones), que se traducen en memorias, ideas, creatividad…
La mente es el conjunto de facultades cognitivas como la percepción, el pensamiento, la conciencia, la memoria, imaginación, etc.. Lo que ocurre en nuestra mente en realidad ocurre fisiológicamente en nuestro cerebro a nivel sináptico.
Se sabe que la cantidad de interconexiones (sinapsis) entre neuronas posibilitan fisiológicamente la creatividad y la inteligencia. Pero cómo el hombre puede crear cosas en su imaginación?, interpretar y comprender más allá de los 5 sentidos? Cómo hemos logrado este avance tecnológico? y lo que falta por ver en el futuro…
La memoria, las emociones, el deseo sexual son facultades compartidas con otras especies, pero no dejan de representar una interrogante: cómo llegamos a desarrollarlas? Exactamente cómo funcionan?
Entendemos la fisiología del cerebro, y sabemos que la memoria de corto plazo se almacena en la corteza prefrontal, y la memoria de largo plazo en el hipotálamo; sabemos que en la medida en que se agregan recuerdos, se multiplican las sinapsis en el cerebro; sabemos que cada recuerdo se almacena en diversas partes del cerebro y el hipotálamo funciona como el directorio que busca en cada zona los distintos recuerdos… pero cómo logramos evocar los recuerdos en la conciencia?
El sistema límbico controla las emociones. Está debajo de la corteza cerebral y está formado por el tálamo, el hipotálamo, la amígdala cerebral y el hipocampo. Cuando sentimos amor, nuestro cerebro activa una parte concreta, llamada el núcleo estriado. Hemos logrado comprender cómo los neurotransmisores (Acetilcolina, Dopamina, Norepinefrina, Gaba, Glutamato, Serotonina, Endorfina) afectan nuestras emociones, y por qué su déficit produce depresión. Pero la evidencia existencial nos muestra que el amor es un sentimiento que va mas allá de las emociones y la fisiología del cerebro.
Pero la más enigmática facultad de la mente es la autoconciencia: cómo tengo conciencia de mí mismo? Que yo soy yo? Cómo es que estoy consciente y reconozco el mundo que me rodea? Cómo tengo conciencia de que interactúo con otras personas?
El lenguaje y las habilidades sociales
El lenguaje no es simplemente un medio de comunicación. Es, por encima de eso, el instrumento del pensamiento. Pensamos en un idioma. Cuando un bebe comienza a hablar y pregunta “qué es eso”, no está etiquetando conceptos preconcebidos con palabras, sino que con la palabra crea el concepto en su mente. Por ejemplo, cuando el niño ve un perro por primera vez, no tiene preconcebido el concepto de los caninos, sino que cuando se le indica que eso es un “perro”, entorno a esa palabra crea el concepto de un determinado ser vivo con determinados atributos, y ese concepto lo irá depurando en la medida que compare con otras especies y aprenda nuevas palabras: con animales, con cuadrúpedos, con gatos, con otros perros…
Según me cuenta mi mama, siendo todavía muy pequeño, la primera vez que vi un “morrocoy” o tortuga de tierra, lo llamé “tigre” , pues a mi parecer compartía ciertos rasgos en común; sin duda el concepto en mi mente aun estaba en elaboración.
Con el lenguaje nos comunicamos, y sin la habilidad de comunicarse, el homo sapiens no hubiese podido organizarse de modo que pudiera sobrevivir, como le ocurrió a las otras especies de homínidos. Expresamos sentimientos y establecemos relaciones, compartimos conocimiento y desarrollamos tecnología (entendiendo por tecnología el uso de un conocimiento con unas herramientas).
Gracias al lenguaje, el homo sapiens se organizó en tribus, se asignaron roles dentro de ellas, establecieron normas. Se dieron cuenta de que la supervivencia de la especie dependía de un esfuerzo colectivo, que solo fue posible gracias a la habilidad para comunicarse entre ellos.
Con la escritura se empiezan a documentar sucesos, conocimientos, técnicas y costumbres. Ya la memoria y la tradición oral eran insuficientes para transmitir con fidelidad estas cosas entre las generaciones, y ahora con la escritura el legado quedaba plasmado y transmitido de manera única de una generación a otra.
La intuición de lo espiritual
Desde la aparición del ser humano en la tierra, la actitud religiosa siempre ha sido uno de sus rasgos característicos. Los arqueólogos han encontrado evidencias de prácticas religiosas de hace 70,000 años. Hoy en día, 8 de cada 10 personas tienen alguna conducta religiosa y creen en algo “superior”, en “el más allá”, en “lo espiritual”. El hombre es capaz de intuir que existe “algo más”, y trata de comunicarse con esa otra dimensión de distintas maneras. Este es el origen de las prácticas religiosas del ser humano.
Las primeras manifestaciones religiosas del ser humano, giran en torno al fenómeno de la muerte. Se rinde culto a los muertos, pues se les da por vivos en otra dimensión. Algunas personas que temporalmente han experimentado el trance de la muerte, han hecho publicas sus experiencias, muchas de ellas con gran coincidencia sobre las experiencias vividas.
Stonehenge
En todo el mundo, en diversas culturas y creencias, desde la antigüedad hasta la época actual, se han registrado además eventos sobrenaturales que aún permanecen inexplicables, como los fenómenos paranormales.
Al ver tu cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has fijado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él? ¿qué es el hijo de Adán para que cuides de él? Un poco inferior a un dios lo hiciste, lo coronaste de gloria y esplendor. Has hecho que domine las obras de tus manos, tú lo has puesto todo bajo sus pies.
Salmo 8, 4-7
No es todo esto suficiente evidencia de la existencia de un ser superior? Un Ser creador y dador de vida, a quien pudiéramos llamar “Dios”. El azar es la hipótesis menos probable para explicar por qué ocurrió el Big Bang y surgió la inmensidad del cosmos desde la nada, por qué nació la vida, el ser humano y el origen de la conciencia.
Mucho se dice de la Biblia. Sólo buscar en Google nos mostraría millones de comentarios de toda índole. Pero vayamos directo a las Preguntas Frecuentes:
Es Palabra de Dios? SI, porque fue inspirada por El.
Fue “escrita” por Dios de su puño y letra? NO. Fu escrita por personas que llamamos “hagiógrafos”, inspirados por Dios.
En qué idioma está escrita la Biblia?. Los originales están en Hebreo, Arameo y Griego. Hoy en día tenemos traducciones en cientos de idiomas.
La Biblia debe interpretarse TODA en sentido LITERAL? NO. Ciertamente hay elementos evidentes y de sentido común que por supuesto deben tomarse literalmente, como cuando Jesús nos pide que nos amemos unos a otros… es obvio.
Pero de entrada la Biblia “nos advierte” que ciertas cosas no deben tomarse en sentido literal. Por ejemplo, al hablar de la creación, Dios le hace entender al escritor que fue mediante un proceso: al principio estaba la nada, luego se crea la luz, después la tierra con los océanos, siguen las plantas, los animales y finalmente el ser humano. El escritor de hace 3500 años no tenía el conocimiento científico de hoy en día, y traduce su inspiración en el relato de los 7 días, como fue capaz de imaginárselo.
Para el hombre que vivía frente al mar, Dios juntó las aguas en un solo lugar para que apareciera el suelo seco por un lado y los mares por otro (Genesis 1,9-10).
Pero en la Biblia hay un segundo relato de la creación: para el hombre que vivía en el desierto, la tierra estaba seca porque Dios no había hecho llover sobre la tierra, y entonces Dios hizo brotar un manantial (Genesis 2,5-6).
Dos escritores, dos puntos de vista, una misma verdad.
Así mismo, en un relato Dios crea juntos al hombre y a la mujer (Genesis 1,27) y en el otro, primero crea al hombre y de una costilla crea a la mujer (Genesis 2,21-23). En un mundo machista y patriarcal, en el segundo relato se requiere reforzar la idea de que el hombre y la mujer son de la misma naturaleza, la misma carne, la misma sangre. Nuevamente dos escritores, dos puntos de vista, una misma verdad.
Para qué Dios nos da la Bibilia?
No se puede pretender encontrar respuestas científicas en la Biblia. Dios tuvo que emplear una pedagogía especial para hablar a los hombres de hace 5 mil años. Era tarea imposible explicarle el Big Bang a personas que apenas entendían la naturaleza que los rodeaba. Es un grave error pretender encontrar entonces en la Biblia respuestas científicas y precisiones históricas.
Es un libro para dar respuestas espirituales en la búsqueda de sentido del por qué de las cosas.
Los textos bíblicos tienen un propósito espiritual. Sin tergiversar hechos, enfatizan y dan sentido a los acontecimientos históricos que consideraron relevantes para su propósito, y sugieren una interpretación de los sucesos. Es una interpretación espiritual de los acontecimientos.
La Biblia no es un registro periodístico, no es una simple cronología de sucesos. Es una relectura del pasado, desde el presente del escritor. En el antiguo testamento, el escritor reinterpreta la historia del pueblo judío mirando hacia el pasado, como quien mira un álbum de fotos familiares y evoca momentos, algunos gratos y otros amargos, pero desde un presente que le permite ver la presencia de Dios en cada unos de esos momentos. No es lo mismo hablar sobre un problema mientras se está inmerso en él, cuando parece que nos ahoga, que recordarlo cuando ya se ha superado. Esta es la perspectiva del escritor sagrado. De igual modo en el nuevo testamento, cuando se narra la vida de Jesús, el escritor lo hace desde la perspectiva de quien ya ha sido testigo de su resurrección y lo reconoce como Hijo de Dios.
Imaginen a un abuelo que desea contarle a sus nietos episodios de su vida, con un viejo álbum de fotos en sus piernas. Algunos eventos estarán cargados de mucha alegría, y otros en cambio de tristeza. Cada historia y cada foto tendrá un significado, y el abuelo tratará de transmitir no solo el hecho ocurrido, sino también las emociones vividas. Así transcurre la naturaleza del Antiguo Testamento.
Es difícil entender la Biblia? NO. Una vez que se conoce como está organizada y más o menos de qué trata, en realidad es fácil de leer. SIN EMBARGO…
A veces lo difícil es una traducción en particular a nuestro idioma.
Veamos un ejemplo con dos traducciones:
Traducción «Biblia de la Iglesia en América», editorial católica (CELAM).
Traducción Reina Valera, editorial protestante.
En una de sus cartas nos dice San Pablo (2da Timoteo 3, 16):
Traducción de la Iglesia en América:
Traducción Reina-Valera:
Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, la persuasión, la corrección y la educación en la rectitud.
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.
En la traducción protestante destaca una palabra… qué significa “redargüir”? Sin duda hace falta un diccionario para entender esa traducción!!!!
La traducción Reina Valera es la preferida por nuestros hermanos protestantes. Es una traducción al español que realizaron dos personas por separado en el siglo XVI: Casiodoro de Reina (1569) y Cipriano de Valera (1602). Luego en 1865 la Sociedad Bíblica Americana las funde en un solo texto. En 1960 se efectúa una nueva revisión y actualización, y posteriormente ha tenido revisiones menores. En todo caso, mantiene una redacción en español que es pesada de entender, como puede verse en el ejemplo anterior.
2. Otras veces se trata de expresiones propias de la región y de la época, que hoy no tienen el mismo significado.
Veamos estas palabras de Jesús: «es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de los cielos» (Mateo 19, 24 y Marcos 10, 25).
En tiempos de Jesús, las ciudades amuralladas tenían de dos grandes portones como entrada principal y otra entrada pequeña que únicamente permitía el paso de personas, para evitar la entrada de carros y animales de carga mientras los portones permanecían cerrados. A esta entrada pequeña se le llamaba «ojo de aguja», y Jesús hacía referencia a ésta, y no a una aguja de coser.
Ojos de aguja
Por eso es importante usar un Biblia que tenga comentarios, que permitan aclarar este tipo de cosas.
RECOMENDACIÓN!!!
Buscar una traducción con lenguaje sencillo, fácil de entender, y que tenga comentarios al pie de página.
Existen estudios arqueológicos muy interesantes que explican cómo se formaron los escritos que dieron origen a la Biblia. Pero más allá de su proceso de conformación, lo que más nos interesa es qué tiene que decirnos a los hombres y mujeres del siglo XXI.
Si es una colección de escritos sueltos, cuándo quedó conformada la Biblia como la conocemos hoy? En el año 382 el Papa San Dámaso convocó a los obispos a un Concilio en Roma para aclarar el tema, y luego de debatir seleccionaron el listado que actualmente conocemos como “Biblia”.
San Dámaso
El papa San Dámaso encargó luego a San Jerónimo que tradujera la Biblia al latín corriente de la época para que cualquiera pudiera entenderla. Surge así la Biblia Vulgata (vulgata editio o edición divulgada), por primera vez presentada como un solo libro.
San Jerónimo
La Biblia quedó entonces organizada de la siguiente forma:
Se denominó Nuevo Testamento a todos los escritos posteriores al nacimiento de Jesús. Un total de 27 libros distribuidos así:
1
Evangelio de Mateo
2
Evangelio de Marcos
3
Evangelio de Lucas
4
Evangelio de Juan
5
Hechos de los Apóstoles
6
Carta a los romanos
7
Primera carta a los corintios
8
Segunda carta a los corintios
9
Carta a los gálatas
10
Carta a los efesios
11
Carta a los filipenses
12
Carta a los colosenses
13
Primera carta a los tesalonicenses
14
Segunda carta a los tesalonicenses
15
Primera carta a Timoteo
16
Segunda carta a Timoteo
17
Carta a Tito
18
Carta a Filemón
19
Carta a los hebreos
20
Carta de Santiago
21
Primera carta de Pedro
22
Segunda carta de Pedro
23
Primera carta de Juan
24
Segunda carta de Juan
25
Tercera carta de Juan
26
Epístola de Judas
27
Apocalipsis
Libros del Nuevo Testamento
Aparte de estos 27 libros en ese tiempo circularon muchos libros más pero que por contener errores importantes los obispos decidieron no incluirlos en dicho listado. Son los que conocemos como libros apócrifos.
Para los escritos anteriores al nacimiento de Jesús, el tema requirió un poco más de análisis, porque se trataba de demasiados libros, muy dispersos.
Para comenzar, los libros sagrados en tiempos de Jesús era conocidos como la Ley que contaba solo de cinco libros llamados Torá o Pentateuco (Génesis, Éxodo, Números, Levítico y Deuteronomio), y estos se agregaban los libros de los profetas, los libros históricos sobre la historia del pueblo hebreo y los libros de la sabiduría (entre los que se encuentran los Salmos por ejemplo).
Los obispos decidieron entonces utilizar el listado empleado por los 70 (o septuaginta). Se trató de un grupo de 72 sabios judíos reunidos en Alejandría, que entre los siglos III y II antes de Cristo se dieron la tarea de recopilar y traducir todos los textos en hebreo y arameo al griego. Esta Biblia hebrea también se conoce con el nombre de «Tanakh» (Tanaj), un acrónimo formado por las primeras letras de cada una de las tres colecciones principales incluidas en ella:
«T» para la Torá (los primeros cinco libros),
«N» para Nevi’im (que significa «profetas» e incluye no sólo los libros proféticos sino también los libros históricos),
«K» para Kethuvim (que significa «escritos», que incluye más o menos todo lo demás).
Como resultado en el Antiguo Testamento quedó un listado de 46 libros, distribuidos así:
1
Génesis
2
Éxodo
3
Levítico
4
Números
5
Deuteronomio
6
Libro de Josué
7
Libro de los Jueces
8
Libro de Rut
9
Primer Libro de Samuel
10
Segundo Libro de Samuel
11
Primer Libro de los Reyes
12
Segundo Libro de los Reyes
13
I Crónicas
14
II Crónicas
15
Libro de Esdras
16
Libro de Nehemías o II Esdras
17
Libro de Tobías
18
Libro de Judit
19
Libro de Ester
20
I Macabeos
21
II Macabeos
22
Libro de Job
23
Libro de los Salmos
24
Proverbios
25
Eclesiastés o Qoelet
26
El Cantar de los Cantares
27
Libro de la Sabiduría
28
Libro del Eclesiástico o Sirácida
29
Libro de Isaías
30
Libro de Jeremías
31
Libro de las Lamentaciones
32
Libro de Baruc
33
Libro de Ezequiel
34
Libro de Daniel
35
Libro de Oseas
36
Libro de Joel
37
Libro de Amós
38
Libro de Abdías
39
Libro de Jonás
40
Libro de Miqueas
41
Libro de Nahúm
42
Libro de Habacuc
43
Libro de Sofonías
44
Libro de Ageo o Libro de Hageo
45
Libro de Zacarías
46
Libro de Malaquías
Libros del Antiguo Testamento
Sin embargo, a partir de 1862 nuestros hermanos protestantes reducen el listado a solo 39 libros, ignorando 1800 años de tradición cristiana.
Y en la Biblia, cual es el nombre de Dios?
En la biblia hebrea el nombre de Dios se escribe con cuatro consonantes: YHVH (o YHWH), y se pronuncia Yavé (o Yahvé). Esta palabra es conocida como TETRAGRAMA o TETRAGRAMATON.
Tetragrama en fenicio, arameo y hebreo moderno. Se lee de derecha a izquierda.
Sin embargo, al no tener vocales, algunas veces el término era comúnmente reemplazado por las palabras “adonai” (Señor) o “elohim” (Dios), por cuanto los judíos no se permiten llamar a Dios por su nombre, y en la actualidad lo escriben «Di-s». En inglés, el sonido de la Y es reemplazado por la J, pero producía más o menos la misma pronunciación: Yavé (español) = Jehovah (inglés). El término “Jehovah” en inglés ya era utilizado desde el siglo XIII.
Pero cuando a raíz de la Reforma Protestante comienzan a elaborarse las traducciones de la Biblia a diversas idiomas, nuestros hermanos separados no solo decidieron cambiar el número de libros de la Biblia, sino adicionalmente opinar sobre la traducción de las palabras como tal, y proponen que para el castellano debía mantenerse una versión similar a la palabra inglesa: Jehová. Es por esto que en las Biblias de editoriales protestantes se utiliza Jehová y en las editoriales católicas se utiliza Yavé.
Cómo buscar pasajes en la Biblia? Cómo se cita? Que significan los números?
Lo primero, para encontrar un libro determinado, se busca en el INDICE, cuando se trata de una Biblia impresa. Allí aparece en qué página de la publicación está ubicado el libro.
Ya sabemos que es una colección de libros, y durante miles de años simplemente se citaban fragmentos de los libros, pero era extremadamente complicado a veces encontrar algún pasaje en particular. Es por eso que en el año 1226 deciden dividir los libros en capítulos. Aun así todavía no era sencillo encontrar una frase en particular, de modo que los capítulos a su vez se dividieron en frases más cortas y también se numeraron: son los versículos. Entre 1527 y 1592 se completó el trabajo de numerar cada frase en versículos.
Para citar o buscar entonces una frase en la Biblia, se indica el nombre del libro, el número del capítulo y el número del versículo. Por ejemplo, en el Evangelio de Juan, capítulo 21, versículo 25:
Jesús hizo también otras muchas cosas. Si se escribieran una por una, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros.
Para abreviar la cita, se acordó también abreviar el nombre del libro; en este caso Juan=Jn. Este texto se cita entonces de la siguiente forma: Jn. 21, 25.
Pero cómo empezar a leer la Biblia?. Todo depende lo que busques… Te propongo algunas rutas:
Para conocer a Jesús:
Una mirada rápida a la vida de Jesús: el Evangelio de Marcos.
Conocer un poco más la dimensión divina de Jesús, Hijo de Dios: el Evangelio de Juan y luego sus 3 cartas.
Conocer con mayor profundidad lo que significa intentar seguir a Jesús: el Evangelio de Lucas, los Hechos de los Apóstoles, y las cartas del Nuevo Testamento.
Buscando Paz, Consuelo, Oración, Sabiduría:
Para ORAR, los Salmos.
Para nutrir el espíritu con enseñanzas espirituales: los libros de los Proverbios, la Sabiduría, el Eclesiastés, el Eclesiástico.
Para conocer la historia del Pueblo de Dios
Los primeros 5 libros (Pentateuco), los libros históricos, y los libros proféticos.
Pero hay un libro muy especial, que Dios lo dedicó para hacernos entender cómo desea que sea nuestra relación que El. Una profunda relación de amor y entrega, como un par de novios completamente enamorados el uno del otro: EL CANTAR DE LOS CANTARES. Quien ha estado enamorado entenderá cada palabra, cada gesto, cada expresión de afecto. Así quiere Dios que los amemos.
Personaje histórico, real y verdadero, no mítico ni de ficción
Jesús es un personaje histórico, a diferencia de las deidades de tiempos antiguos como Ares hijo de Zeus para los griegos, o Thor hijo de Odín para los vikingos, o Marte hijo de Júpiter para los romanos, o Dharma hijo de Brahma en las religiones védicas.
Jesús de Nazareth es tan real como lo fueron Hammurabi en Mesopotamia (+1750 AC), Sócrates en Grecia (+399 AC) , Alejandro Magno en Macedonia (+323 AC), Qin Shi Huang en China (+210 AC), y miles de otras figuras relevantes en la historia de la humanidad.
En el siglo VI, el monje Dionisio el Exiguo hizo la estimación del Anno Domini, en el cual habría nacido Jesús, sin embargo, cometió un error de cálculo, y el Jesús histórico habría nacido en realidad cerca del año 6 o 7 AC y muy probablemente murió el 3 de abril del año 33 según los historiadores. Otro dato histórico es que tampoco nació el 25 de Diciembre, sino que los primeros cristianos adaptaron la fiesta pagana del Nacimiento del Sol impuesta por los romanos, para celebrar en esa fecha el nacimiento de Jesús. Es importante recordar que los cristianos celebramos acontecimientos, no fechas estrictamente hablando.
Aunque las fuentes no cristianas sobre Jesús no son tan abundantes, las que se tienen dan indicios sobre la veracidad de su existencia. El historiador judío Flavio Josefo lo menciona en sus “Antiguedades judías” (S. I).
Flavio Josefo
Otra obra judía que también menciona a Jesús es el tratado del Sanhedrin del Talmud babilónico (S. III). Algunos historiadores romanos del S. I también hacen referencia: Cornelio Tácito, Gayo Suetonio y Plinio el joven.
Por supuesto, las fuentes cristianas son mucho más abundantes, comenzando por los cuatro Evangelios de la Biblia, denominados según su autor: Mateo (Apóstol) , Marcos (discípulo de Pedro), Lucas (discípulo de Pablo, médico de profesión) y Juan (el Apóstol más joven, y al que Jesús más amaba, autor también de algunas cartas y del Apocalipsis).
Los cuatro evangelistas
Los evangelios que narran la vida de Jesús, no lo hacen como un texto biográfico que secuencia episodios en su vida. Son textos con un propósito espiritual: mostrar al lector que Jesús es Hijo de Dios. Sin tergiversar hechos, enfatizan los acontecimientos que consideraron relevantes para su propósito, y sugieren una interpretación de los sucesos y palabras dichas por El, dependiendo del destinatario del texto: Mateo escribe para los judíos, para demostrar que en Jesús se cumplen las profecías sobre el Mesías; Marcos escribe para las comunidad cristianas convertidas de la cultura griega; Lucas enfatiza el carácter universal de la salvación; Juan profundiza en el carácter Divino de Jesús.
Sin embargo, la comparación (sinopsis) de los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, permite construir una secuencia de hechos históricos (ver sinopsis). Veamos algunos aspectos relevantes de la vida de Jesús.
Sobre la infancia de Jesús, el Evangelio que proporciona más detalles es el de Lucas :
Siendo Herodes rey de Judea …/…el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José, de la familia de David. La virgen se llamaba María. Llegó el ángel hasta ella y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» María quedó muy conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal saludo. Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo.
Lucas 1, 5. 26-32
Por aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, por el que se debía proceder a un censo en todo el imperio. Éste fue llamado “el primer censo”, siendo Quirino gobernador de Siria. Todos, pues, empezaron a moverse para ser registrados cada uno en su ciudad natal. José también, que estaba en Galilea, en la ciudad de Nazaret, subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, porque era descendiente de David; allí se inscribió con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras estaban en Belén, llegó para María el momento del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, pues no había lugar para ellos en la sala principal de la casa.
Lucas 2, 1-7
Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, nombre que había indicado el ángel antes de que su madre quedara embarazada. Asimismo, cuando llegó el día en que, de acuerdo con la Ley de Moisés, debían cumplir el rito de la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, tal como está escrito en la Ley del Señor:
Lucas 2, 21-23
Después de presentar a Jesús en el templo según la costumbre, tuvieron que huir a Egipto por la persecución de Herodes, cuando manda a matar a los niños menores de 2 años, y que hoy recordamos como el día de los Santos Inocentes (28 de diciembre). Luego sigue el episodio cuando Jesús se pierde en Jerusalén, cuando tenía 12 años, y lo encuentran en el templo conversando con los «maestros de la Ley» (Lucas 2, 41ss).
No se sabe más nada de Jesús hasta que ya es adulto:
Mateo
Marcos
Lucas
Juan
Juan el Bautista presenta a Jesús y lo bautiza
3,11
1,7
3,15
Se retira cuarenta días al desierto antes de comenzar su misión (las tentaciones)
4,1
1,12
4,1
En las bodas de Cana convierte el agua en vino a petición de su madre
2,1
Proclama su misión en Nazaret
4,12
4,14
Escoge a los primeros discípulos
4,18
1,14
Una vez que Jesús comienza su misión, hubo dos elementos clave: las parábolas y los milagros. Las parábolas eran breves narraciones que utilizaba Jesús para comunicar sus enseñanzas, a modo de ejemplo o en sentido metafórico. Su predicación se centraba en explicar el Reino de Dios. Respecto a los milagros, eran los hechos prodigiosos que confirmaban su carácter divino, como por ejemplo las curaciones, la multiplicación de los panes y peces, resucita a los muertos (como Lázaro y la hija de Jairo), entre otros. Un tercer elemento podrían ser los diálogos y encuentros con diversas personas. En los Evangelios nada está de más.
Los acontecimientos cruciales en la vida de Jesús son los que hoy celebramos durante la Semana Santa: en su último viaje a Jerusalén, Jesús es apresado, juzgado, torturado y condenado a muerte, y tres días más tarde resucita!!!
Hijo de Dios.
De muchas maneras habló Dios al mundo, hasta que nos habló por medio de su propio Hijo, por medio de quien hizo toda las cosas
Cfr. Hebreos 1, 1-2
Las deidades de todas las religiones aparecen como seres míticos, que no pueden ser ubicados en la historia, y se comunican con los hombres a través de sacerdotes, profetas, maestros ascendidos o como queramos llamarlos, o mediante escritos ancestrales. A lo largo de la historia ha habido personas que se han abrogado la facultad de ser portavoces de Dios, como Mahoma, o maestros espirituales como Siddharta Gautama (Buda), pero ellos no se atrevieron a llamarse a sí mismos hijos de Dios; solo Jesucristo se atrevió a hacerlo.
Pero Jesús debía demostrarlo, y recurrió para ello a dos hechos concretos: los milagros y su propia resurrección.
Su propia resurrección fue sin duda el hecho mas asombroso. Durante cuarenta días Jesús se dejó ver por suficientes personas para que fueran testigos de ello: primero las mujeres que fueron el domingo a cambiar los vendajes del cuerpo en el sepulcro, luego a los dos discípulos en el camino de Emaús, más tarde a los 11 Apóstoles, y finalmente a más de 500 personas.
Quizá muchos puedan pensar como Santo Tomás el Apóstol (ver para creer). Tomás convivió con Él durante su vida pública, lo vio sanar enfermos, hacer docenas de milagros, y cuando le hablaron sus compañeros que estaba vivo, resucitado, no lo podía creer. Por eso Jesús le dijo cuando se le apareció: “Crees porque me has visto?, dichosos los que creen sin haber visto!”.
Testigos de Jesús.
Todos los bautizados estamos llamados a ser testigos de Jesús, y de comunicar la Buena Noticia de la salvación a todos los hombres. Sin embargo, Jesús ha permitido que algunas personas realicen milagros en su nombre, comenzando por el mismo Pedro, el Apóstol, para que con sus prodigios demuestren que vienen de parte de Jesús, hijo de Dios. Y así como Pedro, a lo largo de la historia han aparecido otros taumaturgos, capaces de obras inverosímiles. Sin embargo, regularmente los escépticos alegan el atraso científico de aquellos tiempos como explicación de los hechos.
En el Siglo XX, aparece en Italia un hombre extraordinario: el padre Pio. Capaz de curar cualquier enfermedad por imposible que pareciera, de estar en dos lugares a la vez y de conocer los pensamientos, tuvo además en su cuerpo los estigmas de Jesucristo. Los médicos y científicos le realizaron numerosos exámenes sin encontrar explicación alguna. El padre Pio murió en 1968, pero todavía quedan testigos que dan fe de los numerosos milagros que realizó, así como fotos, videos e informes médicos y científicos que certifican el carácter sobrenatural que rodeó la vida de este monje capuchino. Pero la finalidad de estos prodigios era una: demostrar que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre.
San Pío de Pietrelcina
Pero en realidad a Jesús no se le conoce por argumentos ni leyendo sobre su vida como quien lee una biografía. Se le conoce acercándose a Él, mediante la oración y la lectura meditada de los Evangelios. La oración es conversación; conversa con Jesucristo y poco a poco comenzarás a notar su presencia a tu lado.
No crees porque no lo has visto? Dile que eres como Tomás, y que te de la misma consideración que le dio a él. Cuanto podrías perder dedicándole unos minutos cada día para conversar con Jesús?
Salvador y Mediador
Muchos se preguntan, a qué vino Jesús al mundo? A darnos vida eterna, a salvarnos de la muerte. Veamos dos textos de San Juan:
¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a él.
Juan 3, 16-17
yo no he venido para condenar al mundo, sino para salvarlo.
Juan 12, 47b
Ya está claro, vino a salvarnos y darnos vida eterna. Y puede hacerlo porque Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres:
él quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Dios es único, y único también es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús,
1ra Timoteo 2, 4-5
El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?
Romanos 8,31-34
Pues la Escritura dice: Tú eres sacerdote para siempre a semejanza de Melquisedec …/… Los sacerdotes anteriores se sucedían el uno al otro porque, siendo mortales, no podían permanecer. Jesús, en cambio, permanece para siempre y no se le quitará el sacerdocio. Por eso es capaz de salvar de una vez a los que por su medio se acercan a Dios. El sigue viviendo e intercediendo en favor de ellos.
Hebreos 7, 17. 23-25
La frase a la que se refiere San Pablo es el Salmo 113: Tú eres para siempre sacerdote a la manera de Melquisedec (Salmo 113, 4). Melquisedec era un sacerdote en tiempos de Abraham (S. XIX a.C. ), que ofrecía sacrificios con pan y vino: Melquisedec, rey de Salem, trajo pan y vino, pues era sacerdote del «Dios Altísimo (Genesis 14, 18), lo cual no era costumbre entre los judíos de esa época, sino que ofrecían sacrificios de animales.
Jesús amigo!
Jesús no es un Dios lejano. En cierta ocasión le dijo a sus discípulos:
No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos, y son ustedes mis amigos si cumplen lo que les mando. Ya no les llamo servidores, porque un servidor no sabe lo que hace su patrón. Los llamo amigos.
Juan 15, 13-15
Al tratarlo progresivamente como amigo iras aprendiendo más y más de él, y sobre todo con una lectura meditada de los Evangelios. Visualiza por ejemplo esta escena:
Algunas personas le presentaban los niños para que los tocara, pero los discípulos les reprendían. Jesús, al ver esto, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. En verdad les digo: quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.» Jesús tomaba a los niños en brazos e, imponiéndoles las manos, los bendecía.
Marcos 10, 13-16
No se imaginan a Jesús sonriendo con los niños en brazos? No ven en ese texto a una persona alegre?
Cómo era el aspecto de Jesús?
Esta foto de Jesús proviene de la Sabana Santa de Turín (la Síndone), retocada mediante un software especializado.
Se trata de la sábana en la que envolvieron el cuerpo de Jesús cuando murió, como era costumbre en la época.
Hoy la Sindone se encuentra en la ciudad de Turín (Italia). En 1898 es fotografiada, y se percatan que el negativo resulta ser un positivo de una figura humana.
Más recientemente lograron también mediante impresión 3D hacer un modelo real del hombre en la sábana:
Esta es la narración bíblica sobre el origen del sudario:
Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en unos lienzos empapados en aromas, conforme a la costumbre que tienen los judíos de sepultar a los muertos… El primer día después del sábado, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio que la piedra que cerraba la entrada del sepulcro había sido removida. Fue corriendo en busca de Simón Pedro y del otro discípulo a quien Jesús amaba y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.» Pedro y el otro discípulo salieron para el sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Como se inclinara, vio los lienzos caídos, pero no entró. Pedro llegó detrás, entró en el sepulcro y vio también los lienzos caídos. El sudario con que le habían cubierto la cabeza no se había caído como los lienzos, sino que se mantenía enrollado en su lugar. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero, vio y creyó. Pues no habían entendido todavía la Escritura: ¡él “debía” resucitar de entre los muertos!
Juan 19, 40 y 20, 1-9
Para ti, quién es Jesús?
Pide a un grupo de personas que te describan, y cada uno tendrá su propia versión de ti. Cada quien tiene una vivencia distinta contigo y conoce distintas facetas suyas. Pues así puede pasar con Jesús.
Una vez Jesús le preguntó a discípulos: ¿Quién dice la gente que soy yo? (Lucas, 9, 18). Y cada quien comentó lo que se decía. Si haces la misma pregunta hoy en día algunos dirán que es un gran maestro elevado, para otros es una energía cósmica, para otros un revolucionario de la historia, o para los espiritistas es una deidad más en su altar, y para otros simplemente otro líder espiritual…
Pero luego Jesús hizo una pregunta más directa: Y ustedes, ¿quién dicen que soy? (Lucas, 9, 20). Y si estuviera solo contigo, y te preguntara directamente:
Permanezcan en mí como yo permanezco en ustedes. Un sarmiento no puede producir fruto por sí mismo si no permanece unido a la vid; tampoco ustedes pueden producir fruto si no permanecen en mí.
Juan 15, 4
Una de las formas de mantenernos unidos a Jesús es a través de la oración; orar es simplemente hablar con Dios.
Pidan al Padre…
Para explicar la eficacia de la oración, Jesús le dijo a sus discípulos:
«Supongan que uno de ustedes tiene un amigo y va a medianoche a su casa a decirle: “Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha llegado de viaje y no tengo nada que ofrecerle”. Y el otro le responde a usted desde adentro: «No me molestes; la puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos ya acostados; no puedo levantarme a dártelos». Yo les digo: aunque el hombre no se levante para dárselo porque usted es amigo suyo, si usted se pone pesado, al final le dará todo lo que necesita. Pues bien, yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen a la puerta y les abrirán. Porque todo el que pide recibe, el que busca halla y al que llame a la puerta se le abrirá. ¿Habrá un padre entre todos ustedes que dé a su hijo una serpiente cuando le pide pan? Y si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del Cielo dará espíritu santo a los que se lo pidan!»
Lucas 11, 5-13
Pero no existe una manera única de orar. Como en toda comunicación con otra persona, no solo hay palabras, también, formas, momentos, expresiones, lugares, gestos no verbales, silencios, conversaciones individuales o grupales… y todo eso es comunicación.
La emoción de comunicarnos con Dios… El Cantar de los Cantares.
Cuando estamos enamorados de alguien, cuánta emoción le ponemos a nuestra comunicación? De eso nos quiere enseñar Dios en el Cantar de los Cantares. Es un libro del Antiguo Testamento, probablemente escrito unos 300 años antes de Cristo. Narra las bodas de una pareja profundamente enamorada, y a través de ella Dios nos muestra con cuanta intensidad quiere que le amemos y nos comuniquemos con El.
En la relación de una pareja hay momentos de todo tipo: momentos de caricias, momentos de abrazos, momentos de hablar y momentos de escuchar, momentos de silencio, momentos de estar solo allí, uno junto al otro sin hablar, sólo haciéndose compañía. Lo importante, es estar consciente de que la otra persona está allí. No la ignoras. Pues así comienza nuestra conversación con Dios, dándonos cuenta que Dios está allí, contigo, a tu lado.
Te distraes a veces al orar? ES NORMAL!!! Cuantas veces te ha pasado que al conversar con alguien pierdes la idea, se te va el hilo, y hasta te preguntas, “perdón de qué hablábamos?”. Si eso nos pasa conversando con alguien que tenemos al frente, no nos pasará con mayor facilidad en la oración hablando con Dios?.
Las oraciones de memoria son excelente ayuda, pero debemos evitar: REPETIR COMO LOROS PALABRAS AL VIENTO!!! No se aprende un poema para recitarlo a una pared. Se dedica a alguien y se endulza con palabras al ser amado. Es como cuando la pareja tiene una canción favorita y la cantan una y otra vez, sin cansarse. Siempre con emoción, aunque veces la tarareas y omites frases de la letra, o no estas del todo pendiente de la letra, pero si con sentimiento. A fin de cuentas, lo que más importa es el sentimiento y la intención de que comunicarnos con Dios.
Si no tienes hábito de hablar con Dios, puedes colocar imágenes de Jesucristo u otros artículos religiosos en distintos lugares de tu casa , que te recuerden que Él está allí, y simplemente lo saludas cada vez que lo veas. Coloca una imagen en tu cuarto, para que recuerdes saludarlo al levantarte y darle las buenas noches al acostarte. Fija también un horario en el día que sepas que puedes dedicarle unos minutos a hablar más profundamente con Él; no tiene que ser una hora, con unos minutos al comienzo basta y luego irás sintiendo la necesidad de alargar más el tiempo de oración. Proponte hablarle también cuando estés en actividades de rutina como trotar o manejar. Poco a poco te irás acostumbrando a tenerlo presente en cada instante de tu vida.
Lo indispensable: ESTAR CONSCIENTE DE SU PRESENCIA Y TENER EL DESEO DE HABLAR CON DIOS!!!. El resto ya son maneras de enriquecer el momento.
La Iglesia nos ofrece y nos enseña muchas maneras de orar. Hablemos de momento de 3 formas.
La oración espontánea, a solas con Dios.
Hablando sobre la oración, Jesús comentó en cierta ocasión:
Tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.
Mateo 6, 6
Cuando empiezas a orar Dios se hace presente. Cuando lo invocas al rezar el «Padre Nuestro», Dios Padre se ubica frente a ti. ESTA ALLI!!!
Pero Jesús no solo lo decía, sino que el mismo con frecuencia lo practicaba, buscaba tiempo para apartarse y estar solo para orar:
Buscaba siempre lugares solitarios donde orar. (Lucas 5, 16).
Un día Jesús se había apartado un poco para orar (Lucas 9, 18).
Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. (Lucas 11, 1).
En el huerto de los olivos, Jesús estaba con sus discípulos, “se alejó de ellos como a la distancia de un tiro de piedra, y doblando las rodillas oraba” (Lucas 22, 41).
Jesús buscaba tiempo para el encuentro individual, personal, intimo con su Padre Dios. Que decirle allí a Dios? Lo que nazca de tu corazón!!!
La oración aprendida.
Está bien “recitar” oraciones de memoria?
Jesús nos enseñó el Padre Nuestro, y nos lo aprendimos de memoria:
Uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar…» Les dijo: «Cuando recen, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino. Danos cada día el pan que nos corresponde. Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe. Y no nos dejes caer en la tentación.»
(Lucas 11, 1-4).
Pero el asunto no es solo saberlo de memoria, es decirlo con el corazón. Un Padre Nuestro dirigido al aire, a nadie, sin pensar lo que se dice, tiene muy poco sentido.
Ocasionalmente también puedes “personalizar” un poco tus oraciones de memoria:
Padre bueno que estas siempre conmigo. Te amo de corazón. Por favor toma las riendas de mi vida y dame todo lo que necesite para vivir. Perdona por favor mis errores como trato de perdonar a quien me ofende. Te pido me protejas y no me dejes seguir cometiendo errores como hasta ahora.
Así también tenemos los Salmos, un centenar de oraciones para aprender y degustar, para saborear como dulces poemas.
El canto.
Decía Francisco de Asís «el que bien canta, dos veces reza». Pero cuando decía bien, no era en el sentido melódico y musical, sino que se cantara con el corazón, dedicando el canto a Dios.
En internet tenemos a disposición miles de videos y canciones muy hermosas para meditarlas y ofrecerlas a Dios. A continuación te ofrezco dos temas, y te invito a que las escuches detenidamente, y las conviertas en oración a Dios.
Intercediendo unos por otros
Cuando rezamos el credo, al decir «creo en la comunión de los santos» se refiere a que todos los cristianos nos encontramos unidos por Jesucristo en la Iglesia, tanto los vivos como los difuntos, y es así que hablamos de la Iglesia triunfante que se refiere a los santos que ya gozan de la presencia de Dios en el cielo, la Iglesia peregrina o militante, que somos los vivos, y la Iglesia purgante, que son nuestros hermanos difuntos en el purgatorio. Como hermanos todos en Cristo, los vivos intercedemos unos por otros y por lo difuntos en el purgatorio, y los santos interceden por nosotros los vivos.
Veamos cuatro textos de la Biblia que nos dejan ver entre líneas que podemos interceder unos por otros:
El primero nos muestra que los santos están en la presencia de Dios: «Ustedes, en cambio, se han acercado… a la asamblea en fiesta de los primeros ciudadanos del cielo; a Dios, juez universal, al que rodean los espíritus de los justos que ya alcanzaron su perfección.» Hebreos 12, 22-24
Dos textos del Apocalipsis nos muestras de manera metafórica como las oraciones de los santos son presentadas ante Dios:
«El Cordero se adelantó y tomó el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono. Cuando lo tomó, los cuatro Seres Vivientes se postraron ante el Cordero. Lo mismo hicieron los veinticuatro ancianos que tenían en sus manos arpas y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos.» Apocalipsis 5, 7-8
Otro ángel vino y se paró delante del altar de los perfumes con un incensario de oro. Se le dieron muchos perfumes: las oraciones de todos los santos que iba a ofrecer en el altar de oro colocado delante del trono. Y la nube de perfumes, con las oraciones de los santos, se elevó de las manos del ángel hasta la presencia de Dios. Apocalipsis 8, 3-4
El cuarto texto de la carta de San Pablo a los romanos, muestra la importancia de interceder unos por otros:
Les ruego, hermanos, en nombre de Cristo Jesús nuestro Señor y del amor, fruto del Espíritu, que recen a Dios por mí. Luchen conmigo rogando por mí. Romanos 15, 30
Y cuando las relaciones se “enfrían”
No dejes enfriar tu relación con Dios!!!
Como todas nuestras relaciones, si no las mantenemos vivas, terminan haciéndose rutinarias y poco a poco se van enfriando. Cambia el horario de tu oración, cambia la forma de orar, cambia lugares, etc. pero está pendiente y se creativo y cuando veas que la monotonía y la rutina te están alcanzado.
Santa Teresa de Avila ya no los advertía en Las Moradas: en el camino de la oración y del crecimiento del alma nos tocará pasar por momentos en que nos sentimos lejos de Dios y que nuestra Fe se enfría.
El Santo Rosario.
Mas adelante trataremos el tema del papel de María, la Madre de Jesús, en la vida del cristiano, pero hablando de la oración no se puede dejar de hablar del Santo Rosario.
El Rosario es una de las más eficaces armas espirituales que tenemos los cristianos. En sus muchas apariciones María la Madre de Jesús nos pide rezarlo a diario, así como muchos santos a lo largo de la historia.
La Virgen lo pide:
En Lourdes (Francia, 1858) aparece con un Rosario colgado del brazo.
En Fátima (Portugal, 1917) la Virgen lo ha pedido explícitamente: “Quiero que reciten el rosario todos los días para alcanzar la paz en el mundo y el fin de la guerra”.
En Bonata (Italia, 1946), recomienda la ” recitación ferviente y frecuente del Rosario, con la meditación de los misterios “.
En Akita (Japón, 1973): “la única arma que queda es el Rosario, y el signo dejado por mi Hijo. Cada día recen el Rosario por el Papa, los Obispos y los sacerdotes “.
En Garabandal (España, 1961-1965), dice la vidente Conchita: “Ese día hablamos mucho con la Virgen, y Ella con nosotras… Rezamos el Rosario viéndola a Ella y Ella rezaba con nosotras para enseñarnos a rezarlo bien…”
En Cuapa (Nicaragua, 1980), dice la Virgen: “Que recen el Rosario no sólo en Mayo, sino siempre… Recen el Rosario meditando… Si rezan el Rosario, habrá paz“.
En Medjugorje (Bosnia-Herzegovina, desde 1981) la Virgen nos pide: «Deseo que el mundo ore conmigo en estos días. ¡Ore lo más posible! Que ayune los miércoles y los viernes; que rece cada día al menos un Rosario completo: los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos…« (14 de agosto de 1984).
El testimonio de santos y místicos:
Juan Bosco (+1888): Tan necesario como es el pan para el cuerpo, así lo es el Santo Rosario para la salud del alma.
Padre Pio de Pietrelcina (+1968): Al preguntarle cuántos rosarios rezaba cada día desde la mañana a la noche, respondió: “A veces cuarenta, otras veces cincuenta”. Y al preguntarle cómo hacía, respondía: “¿Y cómo haces tú para no recitarlo?».
Teresa de Calcula (+1997): Aférrate al Rosario como las hojas de la hiedra se aferran al árbol; porque sin nuestra Señora no podemos permanecer.
Juan Pablo II (+2005): Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la Madre del Redentor.
Pero antes de hablar del Rosario debemos conocer su oración central: el Ave María.
Dios te salve María, llena eres de gracia. el Señor es contigo. Bendita eres entre las mujeres, y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús, Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. AMEN.
Se trata de repetir el saludo del ángel a la María cuando le anunció que sería la Madre de Jesús, las palabras de Isabel cuando María va a visitarla, ambas tomadas de la Biblia, y agregamos una súplica para que ella interceda por nosotros ante Dios:
Dios te Salve María, Llena eres de gracia, El Señor es contigo.
Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José, de la familia de David. La virgen se llamaba María. Llegó el ángel hasta ella y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» María quedó muy conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal saludo. Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús.(Lucas 1, 26-31)
Bendita entre las mujeres, Y bendito el fruto de tu vientre Jesús.
Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! (Lucas 1, 39-42)
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.
La tercera parte en realidad tomó muchos siglos para que tuviera su forma actual. No es sino en 1568 que el papa Pio V deja por escrito la forma actual del Ave María.
Durante siglos en lugar del «Ave María» solo se rezaban las dos primeras partes, y la oración era conocida como la “salutación”. En el siglo XIII se difundió la costumbre de rezar el “salterio de María”, que eran 150 salutaciones, y se empleaban los “contadores” para llevar la cuenta del número de salutaciones rezadas.
En la búsqueda de promover la oración entre el pueblo sencillo, en 1470 el fraile dominico Alain de la Roche ‒o Alano de Rupe‒, funda en Douai (ciudad del norte de Francia, cercana a la zona renana) la Cofradía del Salterio de la Gloriosa Virgen María. Su éxito fue tal, que pocos años más tarde el prior de los dominicos de Colonia (ciudad situada en la zona renana) creó en 1475 la primera Cofradía del Rosario. Rápidamente comenzaron a fundarse Cofradías del Rosario en otros conventos dominicos, pasando a ser responsabilidad de la Curia Generalicia de la Orden de Predicadores (Roma) en 1485.
Tratando de integrar el rezo del Rosario en la espiritualidad dominica, en esta época comienza a identificarse a santo Domingo con el Rosario. Y, pasado el tiempo, surgió la conocida tradición de que la Virgen María entregó a este santo un rosario, pidiéndole que propagara esta oración por el mundo entero; considerando así a santo Domingo el fundador del Rosario.
En 1568 el papa Pio V da la forma actual del Ave María, y establece el Rosario con 15 misterios (5 gozosos, 5 dolorosos y 5 gloriosos).
En las apariciones de Fátima (1917), la Virgen pide agregar la jaculatoria al final de cada misterio.
Luego el papa Juan Pablo II (2002) agrega los misterios luminosos.
Los misterios se refieren a episodios de la vida de Jesús o de su madre María, se dividen en cuatro grupos, y se rezan según el día de la semana.
Misterios Gozosos (lunes y sábado)
La Encarnación de Jesús en el vientre de María
La Visitación de Maria a Isabel
El Nacimiento del Hijo de Dios
La presentación en el templo
El niño Jesús perdido y hallado en el templo
Misterios Luminosos (jueves)
El Bautismo de Jesús
Las bodas de Caná
El anuncio del Reino de Dios
La Transfiguración
La institución de la Eucaristía
Misterio Dolorosos (martes y viernes)
La oración en el Huerto de los olivos
La flagelación de Jesús
La coronación de espinas
Jesús con la cruz a cuestas camino al calvario
La crucifixión y muerte de Jesús
Misterios Gloriosos (miércoles y domingo)
La Resurrección de Jesucristo
Ascensión del Señor Jesucristo al Cielo
La venida del Espíritu Santo sobre la Virgen María y los apóstoles
La Asunción de la Virgen María al Cielo
La Coronación de la Virgen María y la gloria de los ángeles y de los santos
Para rezar el Rosario se comienza con una oración inicial, que regularmente es un acto de contrición. Se rezan 5 misterios, seguidos de 1 Padre Nuestro, 10 Ave María, 1 Gloria y una jaculatoria:
«Oh mi Jesús, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia”.
Pero al igual que cualquier oración, debemos evitar hacerlo en forma mecánica, inconsciente, a la carrera. Es preferible rezarlo incompleto pero meditado y saboreado, que rezarlo completo a la carrera.
Si ya te diste cuenta que Jesús es el Hijo de Dios, uno se puede preguntar: por qué ser católico? por qué no seguir a Jesús en alguna iglesia protestante? En alguna iglesia donde el culto sea menos aburrido que el sermón de un cura en la Misa.
Católico significa universal. La palabra “cristiano” se empleó por primera vez en Antioquía (Turquía) alrededor del año 40 DC. Sin embargo, la palabra “católica” se empezó a utilizar muy poco tiempo después para denominar a la Iglesia, la comunidad de seguidores de Jesús. San Ignacio de Antioquía (obispo del Siglo I) la utilizó en su carta a los hermanos de Esmirna. San Ignacio conoció a los Apóstoles Juan y Pablo, recibió de ellos las Escrituras (la Biblia) y aprendió de ellos la doctrina de la Fe. Sus escritos recogen la práctica de la Iglesia en tiempos de los Apóstoles, y ya se hablaba en ese entonces de Iglesia Católica.
La dimensión comunitaria de la fe
En su predicación y ejemplo Jesús siempre insistió en que sus discípulos se mantuvieran juntos, en grupo, al menos en pareja, pero nunca solos.
La clave para entender el por qué la fe debe ser vivida en comunidad, está en la propia autodefinición de Dios: el amor. Una fe individual estaría destinada al egoísmo. El amor es interacción y supone al menos dos personas. Además, el amor es fecundo por naturaleza, y por eso es capaz de engendrar vida. Por eso Dios es tres personas: del amor entre el Padre y el Hijo se engendra el Espíritu Santo. Y del fecundísimo amor de Dios surge la creación y la vida.
Si Dios mismo es amor y comunidad, la manera de llegar a El es a través de la experiencia del amor en comunidad. Por eso decía Jesús: «Donde haya dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18,20).
Por donde se comienza: por la familia, nuestra primera comunidad de amor, y que debería ser nuestra primera comunidad de fe. No en vano la familia es llamada la Iglesia doméstica.
Jesús encomendó la comunidad de sus fieles a los Apóstoles. Los Apóstoles recibieron de Jesús la tarea de ser “pastores” de la comunidad, y por ello la iglesia se congrega en torno a ellos.
Apóstoles y discípulos.
En general a los seguidores de Jesús los llamaban discípulos. Pero entre todos ellos, Jesús escogió a 12 hombres, que se llamarían Apóstoles, y que estarían siempre ocupando un lugar especial junto a Jesús.
Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio poder sobre los espíritus impuros para expulsarlos y para curar toda clase de enfermedades y dolencias. Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago, el hijo de Alfeo, y Tadeo (eran primos de Jesús); Simón, el cananeo y Judas Iscariote, el que lo traicionaría. (Juan 10, 1-4)
A excepción de Juan, los apóstoles murieron mártires:
Simón, llamado Pedro (+67, Roma), y su hermano Andrés (+63, Grecia)
Santiago el mayor (+44, Jerusalén) y Juan (+100), hijos de Zebedeo;
Felipe (+54, Turquía)
Bartolomé (+ India)
Tomás (+ India)
Mateo, el recaudador de impuestos (+60, Etiopía)
Santiago el menor (+ Egipto) y Judas Tadeo (+72, Persia), hijos de Alfeo, hermano de S. José (de allí que son primos de Jesús)
Simón, el cananeo o el zelote (predicó en el Mar Negro, en Egipto, el Norte de África, y Gran Bretaña, pudiendo haber muerto en cualquiera de estos lugares)
Matías, el escogido para tomar el lugar de Judas Iscariote (+ Jerusalén).
Luego de que Jesús resucita y se despide de sus Apóstoles, empieza a organizarse la Iglesia y los Apóstoles se ven en la necesidad de comunicar a otros hombres el don de ser Apóstol de Jesucristo, mediante la imposición de las manos en sus cabezas, y surgen así los obispos, sucesores de los Apóstoles. Inicialmente los llamaban Consejo de Ancianos, y estaban al frente de las comunidades cristianas.
Veamos unos ejemplos:
En el libro de los Hechos de los Apóstoles, Pablo le dice a la comunidad de Efeso: Cuiden de sí mismos y de todo el rebaño en el que el Espíritu Santo les ha puesto como obispos (o sea, supervisores): pastoreen la Iglesia del Señor, que él adquirió con su propia sangre. (Hechos, 20, 28)
Timoteo amigo de San Pablo, era el obispo de Efeso, y a él le dice directamente:
No descuides el don espiritual que recibiste mediante una intervención profética, cuando el grupo de los ancianos te impuso las manos. (1 Timoteo 4, 14).
De modo que desde el principio, los obispos fueron sucesores inmediatos de los Apóstoles de Jesús. Al frente de una Iglesia local o diócesis estará siempre un obispo, y este designará presbíteros para cada una de las parroquias bajo su responsabilidad.
Pedro, el obispo de Roma
Pedro fue el Apóstol escogido por Jesús para liderar al grupo de los 12:
Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia
Mateo 16, 18
Después de la resurrección, y antes de volver al Padre, Jesús le insistió a Pedro: “apacienta mis ovejas” (Juan 21, 15ss).
La Iglesia Católica puede hacer la lista, uno a uno, de todos los sucesores de Pedro hasta llegar a Francisco, 267 papas en total contando al mismo Pedro.
Al morir Pedro en la ciudad de Roma, entre los años 64 a 67 (se desconoce la fecha exacta), la Iglesia escogió a Lino como su sucesor. El nuevo obispo de Roma sería tomado entonces como líder de la Iglesia. En esos años aún estaban vivo algunos de los 12 Apóstoles, y sin embargo, no fue seleccionado uno de ellos, sino un nuevo obispo para la ciudad.
El tercer obispo de Roma fue Clemente I (entre los años 88 al 99 aproximadamente), quien fue el primer papa en escribir una Carta o Encíclica para toda la Iglesia. Para esa fecha aún estaba vivo el Apóstol Juan.
La sucesión apostólica
Históricamente, sólo dos iglesias cristianas pueden afirmar que provienen directamente de Jesucristo: los católicos y los ortodoxos. La razón fundamental, la sucesión apostólica: Jesús fundó su iglesia sobre los Apóstoles, puso a Pedro al frente de ella, y mediante la imposición de las manos se fue transmitiendo el orden ministerial de un obispo a otro. Los obispos son sucesores de los Apóstoles, y los sacerdotes (presbíteros) y diáconos son colaboradores de los obispos.
En la Iglesia Católica se puede establecer la ascendencia de cada obispo, a través de la imposición de las manos, y puede establecerse que cada obispo del mundo es sucesor de alguno de los Apóstoles.
Este rasgo sólo es compartido con la Iglesia Ortodoxa. El cisma del año 1050 que dividió a la iglesia en dos: latina (católicos) y griega (ortodoxos), obedeció a posturas que aún hoy parecen irreconciliables, pero hay que admitir que los obispos ortodoxos también son sucesores de los Apóstoles.
Aparte de estas dos iglesias, ninguna otra iglesia cristiana goza de este privilegio: tener a un sucesor de los Apóstoles como pastor o líder de la comunidad cristiana. Sin embargo, sólo la iglesia Católica puede afirmar que mantiene la sucesión de Pedro, el obispo de Roma, la roca sobre la que Jesús fundó su iglesia.
Comunidad de pecadores
La Iglesia es la comunidad bautizados, está formada por personas. Más que una institución, es una comunidad de hermanos en Cristo, en donde todos somos pecadores, en búsqueda de la santidad. Los cristianos no somos perfectos, pero debemos buscar la perfección. Es la búsqueda de la Iglesia. Recordemos las palabras de San Pablo:
No creo haber conseguido ya la meta ni me considero un «perfecto», sino que prosigo mi carrera para conquistarla, como ya he sido conquistado por Cristo. No, hermanos, yo no me creo todavía calificado. (Filipenses 3, 12-13)
En la búsqueda de la perfección la Iglesia se esfuerza por imitar a Jesucristo. Actualmente las obras benéficas de la Iglesia benefician a millones de personas en todo el mundo, como muestra el cuadro a continuación:
El papa Francisco nos recuerda que «la Iglesia no es un museo de santos sino un hospital de pecadores». Durante estos dos mil años la Iglesia ha tenido logros importantes, pero debemos admitir que hemos cometido errores. Sin embargo, en los medios y redes sociales los casos de sacerdotes envueltos en escándalos sexuales parecieran opacar las buenas obras de los seguidores de la Iglesia.
La reforma protestante… hermanos separados…
En el siglo XVI comenzó en Europa una ruptura dentro de la Iglesia, que es conocida como la Reforma Protestante. Un grupo de hermanos decide separarse de la Iglesia por diversas razones y hoy en día los conocemos como protestante o evangélicos, y están divididos en miles de pequeñas comunidades cristianas.
Pero si están separados de la Iglesia, y no están bajo la sucesión de los Apóstoles, entonces son cristianos? SI, son seguidores de Jesús todos aquellos que lo aman de corazón y han recibido el bautismo.
Dos comentarios de Jesús son especialmente iluminadores para entender esto:
Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que hacía uso de tu nombre para expulsar demonios, y hemos tratado de impedírselo porque no anda con nosotros.» Jesús contestó: «No se lo prohíban, ya que nadie puede hacer un milagro en mi nombre y luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está con nosotros. (Marcos 9, 38-40).
Y en el discurso del Buen Pastor, Jesús les dice a sus discípulos: Tengo otras ovejas que no son de este corral. A ésas también las llevaré; escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño con un solo pastor. (Juan 10, 16).
Cuando el Bautismo se efectúa con agua y con las palabras «Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo», se considera un bautismo válido (CIC 849), aunque no sea celebrado por un sacerdote sino por cualquier persona con la intención de bautizar (CIC 861 #2). Por eso los católicos reconocemos el bautismo de la mayoría de las iglesias protestantes, aunque ellos no reconozcan nuestro bautismo.
Eso significa que podemos ser cristianos en cualquier iglesia? No es lo más adecuado, porque los hermanos protestantes no tienen los sacramentos dejados por Jesús, que como se verá más adelante, son los medios para comunicar la Gracia de Dios de manera especial, ni tampoco se congregan en torno a los sucesores de los Apóstoles, ni tampoco participan de otros aspectos característicos de la Iglesia fundada por Jesús. Tengamos presente que mientras la Iglesia Católica fue fundada por Jesús, las iglesias protestantes fueron fundadas por personas:
Los sacramentos son signos que comunican eficazmente la gracia de Dios y fueron instituidos por el mismo Jesucristo: el bautismo, la confirmación, la Eucaristía, la reconciliación, la unción de los enfermos, el matrimonio y el orden sacerdotal.
Los Apóstoles que convivieron con Jesús recibieron de Él los siete sacramentos, bien como mandato directo, como en el caso del bautismo, o bien mediante el ejemplo y la predicación, como en el caso del matrimonio.
Pero no todo gesto ni mandato de Jesús era considerado un sacramento, como por ejemplo el lavatorio de los pies. Los Apóstoles que convivieron con Jesús entendieron qué era un sacramento y que no, los asumieron como práctica de la iglesia naciente, y se han mantenido hasta el día de hoy.
En tiempos los Apóstoles los primeros cristianos emplearon un documento llamado la Didache, escrito en el S. I antes de la destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 DC, o también los escritos de San Ignacio de Antioquía. En ambos ya se veía la práctica de los sacramentos. El rito de los sacramentos ha ido evolucionando con el tiempo, pero en esencia son los mismos que celebraban los Apóstoles y los primeros cristianos en el Siglo I.
Jesús nos dice a sus discípulos: permanezcan en mí como yo permanezco en ustedes. Un sarmiento no puede producir fruto por sí mismo si no permanece unido a la vid; tampoco ustedes pueden producir fruto si no permanecen en mí. (Juan 15, 4).
Mediante los sacramentos, Jesús quiso asegurarse que nos mantuviéramos unidos a El, y que recibiéramos de su Espíritu Santo la gracia necesaria para vivir asistidos por El durante cada etapa nuestras vidas.
Qué gracia comunican?
Bautismo
Hijos de Dios en Jesucristo
La instrucción más explícita de Jesús es sobre el Sacramento del Bautismo. Antes de despedirse de sus discípulos les dijo:
Jesús se acercó y les habló así: «Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia.» (Mateo 28, 18-20).
Luego, solo en los Hechos de los Apóstoles se mencionan 13 relatos de bautismos, como puerta de entrada a la fe cristiana. No había ninguna duda sobre el carácter indispensable del bautismo para iniciarse en la vida cristiana como Hijo de Dios.
Aunque algunas personas se ahogan en un vaso de agua sobre el tema del pecado original, en realidad lo más importante es el nacimiento a una nueva vida como hijo de Dios en Jesucristo:
Ustedes están en Cristo Jesús, y todos son hijos de Dios gracias a la fe. Todos se han revestido de Cristo, pues todos fueron entregados a Cristo por el bautismo. (Gálatas 3, 26-27).
Por medio del Bautismo también nos hacemos participes en la triple misión de la Iglesia: santificar, enseñar y dirigir. Para la función de santificar recibimos el sacerdocio común de los fieles, que hace que nuestras oraciones sean llevadas a Dios y nos permite unirnos a la oración del sacerdote en las celebraciones litúrgicas (por ejemplo en la Misa).
Confirmación
El don del Espíritu Santo
En varios textos del Nuevo Testamento se nos habla del Don de Espíritu Santo como algo distinto del Bautismo:
Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén tuvieron noticia de que los samaritanos habían aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo, ya que todavía no había descendido sobre ninguno de ellos y sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Pero entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo. (Hechos 8, 14-17)
Todavía estaba hablando Pedro, cuando el Espíritu Santo bajó sobre todos los que escuchaban la Palabra. Y los creyentes de origen judío, que habían venido con Pedro, quedaron atónitos: «¡Cómo! ¡Dios regala y derrama el Espíritu Santo también sobre los que no son judíos!» Y así era, pues les oían hablar en lenguas y alabar a Dios. Entonces Pedro dijo: «¿Podemos acaso negarles el agua y no bautizar a quienes han recibido el Espíritu Santo como nosotros?» Y mandó bautizarlos en el nombre de Jesucristo. (Hechos 10, 44-48)
Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo llegó a Efeso atravesando las regiones altas; encontró allí a algunos discípulos y les preguntó: «¿Recibieron el Espíritu Santo cuando abrazaron la fe?» Le contestaron: «Ni siquiera hemos oído decir que se reciba el Espíritu Santo.» Pablo les replicó: «Entonces, ¿qué bautismo han recibido?» Respondieron: «El bautismo de Juan.» (Hechos 19, 1-3). En este texto se entiende por “bautismo de Juan” el bautismo con agua.
Si el bautismo nos hace hijos de Dios, la Confirmación completa la gracias del bautismo, y nos da los dones del Espíritu Santo para crecer en la Fe.
Eucaristía
Jesús, el Pan de Vida
Es clara la institución de la Eucaristía por parte de Jesús:
Mateo 26, 26-28: Mientras comían, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman; esto es mi cuerpo.» Después tomó una copa, dio gracias y se la pasó diciendo: «Beban todos de ella: esto es mi sangre, la sangre de la Alianza, que es derramada por muchos, para el perdón de sus pecados.
Marcos 14, 22-24: Durante la comida Jesús tomó pan, y después de pronunciar la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: «Tomen, esto es mi cuerpo.» Tomó luego una copa, y después de dar gracias, se la entregó y todos bebieron de ella. Y les dijo: «Esto es mi sangre, la sangre de la Alianza, que será derramada por muchos.
Lucas 22, 19-20: Después tomó pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes. (Hagan esto en memoria mía.» Hizo lo mismo con la copa después de cenar, diciendo: «Esta copa es la alianza nueva sellada con mi sangre, que es derramada por ustedes»).
Y posteriormente se hizo parte de la vida la práctica para reunirse en torno a “la fracción del pan”. San Pablo hace muchas menciones de esto, pero tomemos solo dos:
El primer día de la semana estábamos reunidos para la fracción del pan… (Hechos 20, 7)
Yo he recibido del Señor lo que a mi vez les he transmitido. El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan y, después de dar gracias, lo partió diciendo: «Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía.» De igual manera, tomando la copa, después de haber cenado, dijo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Todas las veces que la beban háganlo en memoria mía.» Fíjense bien: cada vez que comen de este pan y beben de esta copa están proclamando la muerte del Señor hasta que venga. (1ra Corintios 11, 23-26).
Penitencia y Reconciliación
El perdón de los pecados
Este es un sacramento muy cuestionado por mucha gente, porque argumentan que cómo un pecador (el sacerdote) puede perdonar pecados, o por qué tengo que contarle mis secretos y pecados a persona, que puede ser tan pecador como yo o más.
En el Nuevo Testamento, se nos revela un Jesús que explícitamente perdona los pecados; los episodios más emblemáticos, el del paralítico y el de la mujer adúltera:
Allí le llevaron a un paralítico, tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe de esos hombres, dijo al paralítico: «¡Animo, hijo; tus pecados quedan perdonados!» (Mateo 9, 2, Marcos 2, 5).
Después dijo a la mujer: «Tus pecados te son perdonados». (Lucas 7,48)
Así mismo, en numerosas parábolas enseñaba sobre el perdón: El hijo pródigo, el fariseo en el templo, la viuda en el templo, etc, pero toda su enseñanza sobre el perdón de los pecados queda resumida y plasmada en el Padre Nuestro: “perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a quien nos ofende” (Mateo 6,12).
En la confesión de fe de Pedro, cuando lo llama el Cristo, Jesús extiende su facultad de perdonar:
Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos: lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo.» (Mateo, 16,19)
Y al momento de partir (Ascensión), Jesús le dejó el mandato del perdón a sus Apóstoles, y les facultó para ello:
Jesús les volvió a decir: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo: a quienes perdonen sus pecados, serán perdonados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos.» (Juan 20,21-23, Cfr Mateo 18,18)
La Iglesia primitiva sigue luego el ejemplo de su Señor. La primera carta de Juan reflexiona sobre este tema:
Si decimos que no tenemos pecado, nos estamos engañando a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Pero si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad. Si dijéramos que no hemos pecado, sería como decir que él miente, y su palabra no estaría en nosotros. (1 Juan 1,8-10)
Al mencionar “confesión”, el apóstol Juan no se refiere expresamente al rito del sacramento tal como lo conocemos hoy, sino al hecho de reconocer que somos pecadores y confesar ante la comunidad que se ha cometido alguna falta. Lo que si queda claro acá es la facultad de la Iglesia de ofrecer y otorgar el perdón de los pecados, primero por medio del bautismo, y luego a través de un acto expreso de perdón de las faltas cometidas posteriores al bautismo. Lo que si queda claro, es el requisito previo de conversión y arrepentimiento para recibir el perdón.
Unción de los enfermos
Fortaleza en la enfermedad
En los Evangelios solo aparecen dos textos de Marcos que explícitamente mencionan el gesto de imponer las manos y ungir con aceite a los enfermos:
sanaban a numerosos enfermos, ungiéndoles con aceite (Marcos 6,13) impondrán las manos sobre los enfermos y quedarán sanos (Marcos 16,18)
La Carta de Santiago, escrita entre finales del Siglo I y comienzos del S. II, ya muestra explícitamente el uso de la unción en los enfermos entre los primeros cristianos:
¿Hay alguno enfermo? Que llame a los ancianos de la Iglesia, que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración hecha con fe salvará al que no puede levantarse y el Señor hará que se levante; y si ha cometido pecados, se le perdonarán. (Santiago 5, 13-15)
En este texto se destacan tres elementos:
La unción con óleo, que más que procurar un efecto curativo, busca la consagración a Dios, de acuerdo a la práctica judía, expresando además vida, salud y favor divino.
La oración de los presbíteros, donde la Iglesia ofrece su propia mediación a través de sus ministros para obtener de ella el mayor efecto.
Los efectos que se le atribuyen: salvará al enfermo, lo levantará y le perdonará los pecados.
Con este sacramento la fe no pretende competir con la medicina en la lucha contra las enfermedades, sino invitar al hombre a confiar siempre en Dios, fuente de vida, y llamarlo a reflexionar sobre sus propias limitaciones, para descubrir, desde las aflicciones, el valor de la vida en cuerpo y espíritu.
Orden sacerdotal
Sacerdotes, pastores, maestros
El único mediador real entre Dios y los hombres es Jesucristo, y todos los bautizados podemos con nuestra oración ser mediadores los unos por los otros, compartiendo esta función sacerdotal de la Iglesia. Es lo que llamamos el sacerdocio del pueblo de Dios o sacerdocio común de los fieles.
Dice Pedro:
También ustedes, como piedras vivas, se han edificado y pasan a ser un Templo espiritual, una comunidad santa de sacerdotes que ofrecen sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Cristo Jesús. (1 Pedro 2, 5)
Sin embargo, para la celebración de los sacramentos se requieren hombres consagrados para esta tarea. Los sacramentos se realizan en nombre de Cristo, y es El quien actúa en la persona del ministro o sacerdote. Cuando se perdonan pecados, es Cristo quien perdona, no el hombre que escucha la confesión y expresa el gesto del perdón.
Dice la carta a los Hebreos:
Todo sumo sacerdote es tomado de entre los hombres y los representa en las cosas de Dios; por eso ofrece dones y sacrificios por el pecado. Es capaz de comprender a los ignorantes y a los extraviados, pues también lleva el peso de su propia debilidad; por esta razón debe ofrecer sacrificios por sus propios pecados al igual que por los del pueblo. (Hebreos 5, 1-3)
Es lo que conocemos como sacerdocio ministerial. En la Iglesia tenemos 3 niveles del sacerdocio: los obispos, que son sucesores de los Apóstoles y los presbíteros (los que comúnmente llamamos sacerdotes, y son colaboradores directos del obispo), quienes ejercen el sacerdocio como tal; los diáconos asisten al obispo en tareas del servicio a la comunidad cristiana.
Esta forma de organizarnos proviene desde los días de los Apóstoles y los textos del Nuevo Testamento nos dan muchas referencias sobre ello. Solo por citar unas:
Si alguien aspira al cargo de obispo, no hay duda de que ambiciona algo muy eminente. Es necesario, pues, que el obispo sea irreprochable (1 Timoteo 3, 1)
Los diáconos también han de ser respetables y de una sola palabra, moderados en el uso del vino; que no busquen dinero mal ganado y que guarden el misterio de la fe en una conciencia limpia. (1 Timoteo 3, 8)
En cada Iglesia les hacían designar presbíteros y, después de orar y ayunar, los encomendaban al Señor en quien habían creído. (Hechos 14, 23)
Entonces los apóstoles y los presbíteros, de acuerdo con toda la Iglesia, decidieron elegir a algunos hombres de entre ellos para enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. (Hechos 15, 22)
Es claro pues que para ser sacerdotes se eligen personas que se consagran de manera especial para ejercer esta función en la Iglesia.
Matrimonio
La santidad en la pareja
El sacramento del matrimonio es el único donde el ministro no es el sacerdote, sino que lo es la propia pareja. Técnicamente hablando, el sacerdote es el testigo oficial que presencia en nombre de la Iglesia que una pareja se consagró en matrimonio. La pareja expresa en público en medio de la comunidad cristiana su deseo de casarse, y luego el matrimonio debe consumarse en la intimidad del acto sexual. Por eso en los primeros siglos, el sacerdote bendecía la cama, como el “altar” en donde se consumaría el matrimonio.
Más que el rito como tal, el matrimonio es una institución natural. La condición esencial para la validez del sacramento es el AMOR y el deseo de entrega única y exclusiva en la pareja, en función de la búsqueda de su propia FELICIDAD y la procreación de los hijos. Cuando un matrimonio es realizado por conveniencia o por acuerdos de otra índole distintos al amor, es nulo, aun cuando sea presenciado por un obispo en una catedral. Y del mismo modo, una pareja que tengo años viviendo juntos, con hijos, establecidos como una familia, se considera ya un matrimonio y por eso cuando desean formalizarla ante la Iglesia se les otorga una bendición de santificación de hogar, pero implícitamente se asume que el sacramento ya ha sido celebrado y consumado.
Lo que profesamos sobre el matrimonio tiene origen en las palabras del mismo Jesús:
Se le acercaron unos fariseos y lo pusieron a prueba con esta pregunta: «¿Está permitido a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?» Jesús respondió: «¿No han leído que el Creador al principio los hizo hombre y mujer y dijo: El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá con su mujer, y serán los dos una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.» (Mateo 19, 3-6)
Y San Pablo comenta:
que cada hombre tenga su propia esposa, y cada mujer, su propio marido. Que el marido cumpla los deberes conyugales con su esposa; de la misma manera, la esposa con su marido. La mujer no es dueña de su cuerpo, sino el marido; tampoco el marido es dueño de su cuerpo, sino la mujer. No se nieguen el uno al otro (1 Corintios 7, 2-4)
Si los sacramentos comunican la gracia de Dios y fueron instituidos por Jesucristo, por qué privarnos de ellos buscando a Cristo en otra iglesia que no los ofrece?
Hay un pasaje en la Biblia que nos habla de la importancia de la intercesión de María ante su hijo Jesús: las Bodas de Caná.
Tres días más tarde se celebraba una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos. Sucedió que se terminó el vino pre parado para la boda, y se quedaron sin vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Jesús le respondió: «Qué quieres de mí, Mujer? Aún no ha llegado mi hora.» Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga.» Había allí seis recipientes de piedra, de los que usan los judíos para sus purificaciones, de unos cien litros de capacidad cada uno. Jesús dijo: «Llenen de agua esos recipientes.» Y los llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, les dijo, y llévenle al mayordomo.» Y ellos se lo llevaron. Después de probar el agua convertida en vino, el mayordomo llamó al novio, pues no sabía de dónde provenía, a pesar de que lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Y le dijo: «Todo el mundo sirve al principio el vino mejor, y cuando ya todos han bebido bastante, les dan el de menos calidad; pero tú has dejado el mejor vino para el final.» Esta señal milagrosa fue la primera, y Jesús la hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.
Juan 2, 1-11
En qué consistió el milagro de Caná? Alimento a miles de hambrientos? NO. Sanó a algún enfermo? NO. Salvó la vida de alguien? NO. Consistió en proveer del licor del brindis de un matrimonio. Y lo hizo porque su madre a quien tanto amaba se lo pidió. Si por su intercesión pueden alcanzarse cosas tan triviales, pueden imaginarse para las cosas realmente necesarias e importantes? Conozcamos más de cerca a la Madre de Jesús y hasta donde puede interceder por nosotros.
Los relatos bíblicos sobre María
El evangelio de Lucas nos da suficiente información:
María en el relato del nacimiento (Lucas 1 y 2)
María en el ministerio público de Jesús (tres pasajes en Lucas.)
María en la comunidad de Jerusalén (Hechos 1,14)
María en el relato del nacimiento (LUCAS 1 y 2)
No hay manera de comenzar a hablar de María sino como la Madre de Jesús.
El primer texto es la “vocación” de maría (Lucas 1, 26-38).
Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José, de la familia de David. La virgen se llamaba María. Llegó el ángel hasta ella y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» María quedó muy conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal saludo. Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David; gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás.» María entonces dijo al ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo soy virgen?» Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel está esperando un hijo en su vejez, y aunque no podía tener familia, se encuentra ya en el sexto mes del embarazo. Para Dios, nada es imposible.» Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho.» Después la dejó el ángel.
Lucas 1, 26-38
A continuación se señalan algunos aspectos relevantes.
Ante todo, el texto demuestra que es mucho más que una narración del hecho sino más bien es el producto de una reflexión cristológica posterior a la resurrección; es clave el versículo 35 que revela a la Trinidad: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Hijo de Dios(Lc 1,35).
Otro versículo clave es el v.38: He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra. Revela la actitud del creyente, que se hace obediente y se convierte así en la primera discípula.
El saludo del ángel no es menos complejo, v.28: llena de gracia. Algunos lo interpretan como colmada del favor divino y de todos sus dones sobrenaturales, con tres rasgos fundamentales: a) una gracia que viene de Dios y produce un efecto en María; b) la gracia es anterior a la maternidad , pero… c) la gracia está en función de su maternidad divina. Los estudiosos hacen hincapié en que “llena de gracia” pone más énfasis en el resultado obtenido que en el estado de la persona como tal.
Inmediatamente después de la anunciación viene la visitación. Isabel proclama (v. 42): Bendita eres tú entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre. En Bendita entre las mujeres se reconoce que Dios ha empleado a María en su plan de salvación, como ya lo había hecho con Jael (Jueces 5,24) y Judith (Jdt. 13,18). Por otro lado bendito es el fruto de tu vientre rememora la promesa de Moisés a Israel (Deuteronomio 28, 1-4) y recalca la fuente de la bendición de María.
Luego del anuncio y la visitación viene el nacimiento (cap. 2). Llaman la atención dos aspectos: primero, luego de nueve meses de embarazo María siga siendo la “prometida” de José (v.5) y no su esposa o su mujer; algunos piensan que es para enfatizar el hecho de que sigue siendo virgen para el momento del nacimiento; segundo, la expresión María guardaba todas estas cosas en su corazón se repite dos veces (v. 19 y 51). Lucas acentúa el carácter de María como discípula. Es un rasgo de la comunidad post pascual asimilar la palabra de Dios y guardarla en el corazón.
Respecto al cumplimiento de los ritos judíos se destacan algunos elementos: al llamar a Jesús “primogénito” (v.23) no es para decir que es el primero entre varios hermanos, sino para indicar que se debe cumplir con los preceptos aplicables al primer hijo (Exodo 13,1.11-16). Por otro lado, al indicar que se cumplen los preceptos, revela la actitud de piedad. Jesús y María eran personas piadosas.
En el Nunc dimittis (v.34y35) Simeón alaba a Dios y bendice a María; para algunos exégetas la figura de una espada atravesando el alma de María, describe presumiblemente el difícil proceso por el que aprende que la obediencia a la palabra de Dios trasciende los lazos familiares, más que hacer referencia al sufrimiento de María al pie de la Cruz. Es la prueba para todo el que decide el camino de Jesús. Una vez más Lucas resalta el carácter de María como discípula.
En la escena de Jesús se pierde y lo encuentran en el templo. Tiende a interpretarse la respuesta de Jesús como un reclamo áspero a su madre: ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre? (v.49). Pero por el contrario, se trata de una observación cargada de pena por no comprender el alcance de los designios divinos, reafirmada luego en el v. 50: Pero ellos no entendieron lo que les decía. Y a pesar de no comprender, se recalca la aceptación sin condiciones del plan de Dios (v.51). Finalmente se entiende el centro de la narración: María es grande por ser obediente.
María en el ministerio público de Jesús
Tres textos son relevantes:
Jesús es rechazado en Nazaret (Lcucas 4,16-30). Lucas de manera deliberada omite a María en el cuestionamiento que hace la gente: ¿No es este el hijo de José? (v.22), a diferencia de Marcos (Marcos 6,1ss) y Mateo (Mateo 13,53ss) que añaden a María. Subyace la idea de que María no figura para quienes rechacen a Jesús.
La madre, los hermanos y la familia de Jesús (Lucas 8,19-21). Lucas elimina aquí una pregunta que hacen Marcos y Mateo: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”. Al estar precedida de la parábola del sembrador, Lucas intenta poner de relieve así el criterio para ser familia de Jesús, la semilla que cae en tierra buena: oír la Palabra de Dios y cumplirla.
La dicha de la madre de Jesús (Lucas11,27-28): una mujer entre la gente gritó: ¡Dichosa la mujer que te dio a luz y te crió! Él contestó: ¡Dichosos más bien quienes escuchan lo que Dios dice, y lo obedecen!. Una vez más se resalta la virtud de la obediencia.
La dicha de María se basa en que ha oído, creído, obedecido, guardado y meditado la palabra de Dios, al momento de la anunciación, en el nacimiento y en la vida de Jesús.
María en la comunidad de Jerusalén
Todos ellos se reunían siempre para orar con algunas mujeres, con María, la madre de Jesús, y con sus hermanos (Hechos 1,14). Lucas insiste en este texto en dos ideas fundamentales: primero, María pertenece a la Iglesia post pascual, y está presente en ella; segundo, la actitud de María no ha cambiado, es la mujer piadosa entregada a la oración.
Pero progresivamente la comunidad cristiana empezó a celebrar en la fe algunos rasgos relevantes de María.
Una vez que las primeras comunidades cristianas vieron la importancia de la presencia de María en medio de la fe de la Iglesia, el afecto hacia ella no se hizo esperar, y desde la fe, el cariño, la devoción y la celebración comienzan a gestarse los dogmas marianos. Luego de esta fe vivida, vino la reflexión teológica. La primera expresión de cariño fue llamarla Madre. Y esto se deriva de inmediato del texto de San Juan: Cuando Jesús vio a su madre, y junto a ella al discípulo a quien él quería mucho, dijo a su madre: —Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego le dijo al discípulo: —Ahí tienes a tu madre. Desde entonces, ese discípulo la recibió en su casa. (Juan 19, 26-27). Y desde entonces todos los cristianos la acogían como SU Madre.
Ya desde el Siglo II los Santos Padres expresaban la fe popular de los creyentes llamándola Madre, y en el Siglo III aparece la expresión “Madre de Dios” (Theotókos, mencionado por San Atanasio al menos unas 12 veces). Esto no significa teológicamente “madre de la divinidad”, sino “madre del Verbo encarnado”. Así quedó definido en el Concilio de Efeso, el año 431.
Luego más adelante se la celebraba como siempre Virgen; la real y perpetua virginidad incluso en el acto de dar a luz el Hijo de Dios hecho hombre, sin haber concebido otros hijos. El Segundo concilio de Constantinopla (año 553) le otorgó a María el título de «siempre virgen».
Hubo que esperar varios siglos más para el siguiente dogma: aunque desde 1476 se celebra la fiesta de la inmaculada concepción, no fue sino en 1854 que el Papa Pío IX lo hace oficial: María es preservada de toda mancha de pecado, desde el primer instante de su vida. Más tarde en 1858, en la aparición de la Virgen de Lourdes en Francia, María se identificaba con ese título: “Yo soy la Inmaculada Concepción”, confirmando así el dogma con sus palabras.
Finalmente en 1950 se proclama que María fue llevada al cielo en cuerpo y alma a la gloria celestial. Ya lo rezábamos en el Santo Rosario. El dogma no deja claro si fue llevada al cielo después de su muerte o todavía en vida, sino que Dios Omnipotente, para honra de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y la muerte, otorgó a María su peculiar benevolencia llevando su cuerpo junto.
Pero los cristianos aún aguardamos un quinto y último dogma mariano: María como Corredentora, Mediadora de todas las gracias y Abogada de todo el género humano. La devoción popular de la Medalla de la Milagrosa, simbólicamente ha ayudado a entenderlo. Jesús obró la redención y María cooperó con Él, con su sufrimiento y el dolor de ver a su Hijo traspasado en la Cruz. Y se cumplen las palabras de Simeón: Y a ti, una espada te atravesará el alma (Lucas 2,35). María con su dolor nos gesta en la Cruz, la Madre que intercede abogando por nosotros. Es por eso y para eso que padeció junto a Su Hijo en la Cruz: para ser nuestra Corredentora, Medianera o Mediadora (alcanzarnos y darnos las gracias de la redención por medio de su intercesión maternal) y Abogada (que interviene en nuestra defensa e intercede por nosotros). Luego de una serie de apariciones y advocaciones lo han venido reconfirmando desde la devoción popular y con el tiempo se han traducido en las Letanías, que no son sino un hermoso recital de dulces palabras de amor y afecto para nuestra Madre… Los invito a que cada quien improvise las suyas, como “madrecita linda, madrecita querida, mamaíta del cielo, mamita bella…” lo que les brote del corazón.
Pero además de los argumentos teológicos, tenemos la evidencia de unas 2500 “mariofanías” (apariciones de María) a lo largo de la historia y en distintos países en todo el mundo. En casi todas María se presenta como Madre.
Son incontables los milagros atribuidos a la Madre de Jesús, obrados NO por ella misma, sino como eficaz intercesora entre su Hijo y nosotros. Es Jesús quien nos concedes tales gracias atendiendo las súplicas de su Madre, tal como ocurrió en las bodas de Caná, cuando Jesús convierte el agua en vino en la celebración de un matrimonio. La siguiente anécdota ilustra de manera ejemplar este tema:
En cierta ocasión, un protestante le pregunta a un católico: «cuando tienes una enfermedad acudes al médico o a la madre del médico», y el católico sin titubear responde: «al médico»; y el protestante le dice: «por qué entonces recurren a María en lugar de a su hijo Jesús?», a lo que el católico responde: «porque la madre del médico nos consigue la cita más rápido con su hijo».
María no es una diosa más para adorar; es una madre cariñosa para querer.
Algunos predicadores de distintas religiones hacen ofertas de felicidad en esta vida: paz, equilibrio, energía, prosperidad, felicidad, y muchas cosas más. Pero en realidad la propuesta del seguimiento de Jesús no es exactamente así. Sin duda se lograrán muchas cosas en lo personal, pero es un camino por recorrer, con momentos de todo tipo, con alegrías y tristezas, altos y bajos, momentos buenos, momentos malos.
En cierta ocasión, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos mientras se dirigía a Jerusalén. Alguien le preguntó: «Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvarán?» Jesús respondió: «Esfuércense por entrar por la puerta angosta» (Lucas 13, 22-34). Ya nos está diciendo que no es fácil. Pero hay una palabra clave: ESFUERCENSE!!!
También nos lo recuerda Pedro en su 2da carta: «Con una esperanza así, queridos hermanos, esfuércense para que Dios los encuentre en su paz, sin mancha ni culpa.» (2 Pedro 3, 14).
Cuando se leen los Evangelios pareciera que Jesús nos pide imposibles para poder entrar al cielo:
Ustedes han oído que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente.» Pero yo les digo: No resistan al malvado. Antes bien, si alguien te golpea en la mejilla derecha, ofrécele también la otra. Si alguien te hace un pleito por la camisa, entrégale también el manto. Si alguien te obliga a llevarle la carga, llévasela el doble más lejos. Da al que te pida, y al que espera de ti algo prestado, no le vuelvas la espalda. Ustedes han oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo y no harás amistad con tu enemigo.» Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores, para que así sean hijos de su Padre que está en los Cielos. Porque él hace brillar su sol sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos y pecadores. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué mérito tiene? También los cobradores de impuestos lo hacen. Y si saludan sólo a sus amigos, ¿qué tiene de especial? También los paganos se comportan así. Por su parte, sean ustedes perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el Cielo.
Mateo 5, 38-48
Dios sabe bien que jamás podremos llegar a tal grado de perfección, y por eso sólo nos dice ESFUERCENSE.
Los 10 mandamientos
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó: “Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?” Le respondió Jesús: “¿Por qué me preguntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos”. El replicó: “¿Cuáles?” Jesús le dijo: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo”. Le dijo entonces el joven: “Todo eso lo he cumplido desde mi niñez, ¿qué más me falta?” Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme”. Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico.
Mateo 19, 16-22
Qué son los 10 Mandamientos?
Hace unos 3500 años vivió un personaje del Antiguo Testamento llamado Moisés, quien fue escogido por Dios para liberar al pueblo judío de los egipcios, y llevarlo a la Tierra Prometida (hoy, Israel). Moisés recibió de Dios los preceptos fundamentales que debían cumplir, y es lo que hoy conocemos como «Los 10 Mandamientos» (o el Decálogo):
Amarás a Dios sobre todas las cosas.
No tomará el nombre del Señor tu Dios en vano.
Santificarás las fiestas.
Honrarás a tu padre y a tu madre.
No matarás.
No cometerás actos impuros.
No robarás.
No darás falso testimonio ni mentirás.
No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
No codiciarás los bienes ajenos.
Quizá algunos piensen que se tratan de preceptos obsoletos, pero dos comentarios de Jesús nos permiten entender mejor su alcance y vigencia:
Cuando los fariseos supieron que Jesús había hecho callar a los saduceos, se juntaron en torno a él. Uno de ellos, que era maestro de la Ley, trató de ponerlo a prueba con esta pregunta: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la Ley?». Jesús le dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el gran mandamiento, el primero. Pero hay otro muy parecido: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Toda la Ley y los Profetas se fundamentan en estos dos mandamientos.»
Mateo 22, 34-40
No crean que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. He venido, no para deshacer, sino para traer lo definitivo. En verdad les digo: mientras dure el cielo y la tierra, no pasará una letra o una coma de la Ley hasta que todo se realice.
Mateo 5, 17-18
Ser como Cristo
En nuestro paso por esta vida hay algunas facetas de Jesús que particularmente podemos seguir su ejemplo, y no se trata de cosas imposibles:
1. Jesús hombre de oración
En diversos pasajes se nos habla de Jesús en oración:
Buscaba siempre lugares solitarios donde orar. (Lucas 5, 16).
Un día Jesús se había apartado un poco para orar (Lucas 9, 18).
Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. (Lucas 11, 1).
En el huerto de los olivos, Jesús estaba con sus discípulos, “se alejó de ellos como a la distancia de un tiro de piedra, y doblando las rodillas oraba” (Lucas 22, 41).
Pero el mayor testimonio de la constante oración de Jesús, es cuando se encuentra crucificado; Jesús empieza a recitar el Salmo 22: «Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado»… En el peor momento de su pasión nos da un ejemplo a seguir: cuando pareciera que todo está perdido y que no hay salida, ora a Dios con el corazón.
Jesús oraba en todo momento.
2. Jesús, lee la Biblia
En varios textos, Jesús nos da a entender que El mismo era un asiduo lector de la Palabra de Dios.
Después de pasar 40 días en el desierto, ocurre el episodia de las tentaciones:
Jesús volvió de las orillas del Jordán lleno del Espíritu Santo y se dejó guiar por el Espíritu a través del desierto, donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. En todo ese tiempo no comió nada, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan.» Jesús le contestó: «Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan.» Lo llevó después el diablo a un lugar más alto, le mostró en un instante todas las naciones del mundo y le dijo: «Te daré poder sobre estos pueblos, y sus riquezas serán tuyas, porque me las han entregado a mí y yo las doy a quien quiero. Si te arrodillas y me adoras, todo será tuyo.» Jesús le replicó: «La Escritura dice: Adorarás al Señor tu Dios y a él sólo servirás.» A continuación el diablo lo llevó a Jerusalén y lo puso en la muralla más alta del Templo, diciéndole: «Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, pues dice la Escritura: Dios ordenará a sus ángeles que te protejan; y también: Ellos te llevarán en sus manos, para que tu pie no tropiece en ninguna piedra.» Jesús le replicó: «También dice la Escritura: No tentarás al Señor tu Dios.»
Lucas 4, 1-13
Jesús respondió siempre con la Palabra de Dios.
Cuando le preguntaron cuál era el mandamiento más importante, respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser» (Mateo 22, 36); Jesús citaba el texto del Deuteronomio (cap 6, v 5). Era un profundo conocedor de la Biblia porque la había leído y meditado.
Jesús también explicaba las Escrituras (la Biblia) a sus discípulos (Lucas 24, 27).
Jesús leía la Biblia.
3. Jesús, hombre religioso y de culto
Jesús asistía al culto en el templo; hoy diríamos, a la misa en la Iglesia: «el sábado fue a la sinagoga, como era su costumbre» (Lucas 4, 16). Otros textos también nos habla de Jesús en el templo (Mateo 21, 12).
Cuando estaba próxima su pasión, los judía celebraban por esos días la Pascua (como decir hoy en día la Semana Santa). Jesús le dijo a sus discípulos: «Vayan a la ciudad, a casa de tal hombre, y díganle: El Maestro te manda decir: Mi hora se acerca y quiero celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa.» (Mateo 26, 18).
Jesús respetaba y celebraba las fiestas religiosas.
4. Jesús, pasó haciendo el bien
Pedro resume con esas palabras la vida de Jesús: «pasó haciendo el bien» (Hechos 10, 38). Si lo vemos así, de lo que se trata es de tratar de ser buena persona, tratar de hacer favores cuando nos lo pidan, tratar de estar disponibles para cuando nos necesiten, tratar de no hacer ni desear mal a nadie.
Jesús era buena gente.
5. Jesús ama y perdona
En cierta ocasión le preguntaron a Jesús cuál era el mandamiento más importante, y El les dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el gran mandamiento, el primero. Pero hay otro muy parecido: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Toda la Ley y los Profetas (la Bibilia) se fundamentan en estos dos mandamientos.» (Mateo 22,37-38 y Deuteronomio 6,5-6).
Y con el amor viene el perdón. Jesús perdonaba sin cesar y nos exige perdonar. Nos lo dice en el «Padre nuestro»: perdona nuestra ofensas como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden. Y Jesús explícitamente lo pidió:
Entonces Pedro se acercó con esta pregunta: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No te digo siete, sino setenta y siete veces.» El que no perdonó a su compañero «Aprendan algo sobre el Reino de los Cielos. Un rey había decidido arreglar cuentas con sus empleados, y para empezar, le trajeron a uno que le debía diez mil monedas de oro. Como el hombre no tenía con qué pagar, el rey ordenó que fuera vendido como esclavo, junto con su mujer, sus hijos y todo cuanto poseía, para así recobrar algo. El empleado, pues, se arrojó a los pies del rey, suplicándole: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.» El rey se compadeció y lo dejó libre; más todavía, le perdonó la deuda. Pero apenas salió el empleado de la presencia del rey, se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y casi lo ahogaba, gritándole: «Págame lo que me debes.» El compañero se echó a sus pies y le rogaba: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.» Pero el otro no aceptó, sino que lo mandó a la cárcel hasta que le pagara toda la deuda. Los compañeros, testigos de esta escena, quedaron muy molestos y fueron a contárselo todo a su señor. Entonces el señor lo hizo llamar y le dijo: «Siervo miserable, yo te perdoné toda la deuda cuando me lo suplicaste. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero como yo tuve compasión de ti?» Y tanto se enojó el señor, que lo puso en manos de los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Y Jesús añadió: «Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano.»
Mateo 18, 21-35
En conclusión: La FE no es creer y admitir intelectualmente la existencia de Dios, ni tampoco se trata de solo cumplir ritos y preceptos ajenos a la vida, sino estar ENAMORADO de Dios y cultivar con El una relación de amor.
Nuestra meta
Es importante es que tengamos claro que nuestra meta no está en esta vida, sino en la siguiente. Estas palabras de Jesús, cuando estaba siendo juzgado, son especialmente iluminadoras:
Jesús contestó: «Mi realeza no procede de este mundo. Si fuera rey como los de este mundo, mis guardias habrían luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reinado no es de acá.»
Juan 18, 36
Su proyecto de salvación «no es de acá». Su promesa fundamental no es para esta vida, es para la próxima.
Puedo segurar que la vida vivida a la luz de la fe está llena de sentido. No es una vida regida por el azar, sino pareciera seguir un plan. Y entonces tienen significado las palabras de Jesús:
Por eso yo les digo: No anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por su cuerpo con problemas de ropa. ¿No es más importante la vida que el alimento y más valioso el cuerpo que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, no guardan alimentos en graneros, y sin embargo el Padre del Cielo, el Padre de ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves? ¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede añadir algo a su estatura? Y ¿por qué se preocupan tanto por la ropa? Miren cómo crecen las flores del campo, y no trabajan ni tejen. Pero yo les digo que ni Salomón, con todo su lujo, se pudo vestir como una de ellas. Y si Dios viste así el pasto del campo, que hoy brota y mañana se echa al fuego, ¿no hará mucho más por ustedes?
Mateo 6, 25-30
No teman a los que sólo pueden matar el cuerpo, pero no el alma; teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno. ¿Acaso un par de pajaritos no se venden por unos centavos? Pero ni uno de ellos cae en tierra sin que lo permita vuestro Padre. En cuanto a ustedes, hasta sus cabellos están todos contados. ¿No valen ustedes más que muchos pajaritos? Por lo tanto no tengan miedo.
Mateo 10, 28-30
De modo que nuestras vidas no están a la suerte, sino que «hasta nuestros cabellos estan todos contados».
Pongamos nuestra mirada más allá de esta vida, superando cualquier obstáculo como quien compite para alcanzar un premio:. Decía San Pablo en sus cartas:
No creo haber conseguido ya la meta ni me considero un «perfecto», sino que prosigo mi carrera para conquistarla, como ya he sido conquistado por Cristo. No, hermanos, yo no me creo todavía calificado, pero para mí ahora sólo vale lo que está adelante; y olvidando lo que dejé atrás, corro hacia la meta, con los ojos puestos en el premio de la vocación celestial, que es llamada de Dios en Cristo Jesús.
Filipenses 3, 12-14
Soporta las dificultades como un buen soldado de Cristo Jesús. El que se alista en el ejército trata de complacer al que lo contrató, y no se mete en negocios civiles. El atleta no será premiado si no ha competido según el reglamento. Al agricultor que trabaja duro le corresponden en primer lugar los frutos de la cosecha. Entiende lo que quiero decirte; seguramente el Señor hará que lo comprendas todo.
2 Timoteo 2, 3-7
El camino de la cruz
La vida cristiana está llena de momentos de paz, momentos alegres, momentos felices. Pero también tiene momentos de prueba. Dice San Pedro «así como el oro se purifica con el fuego, así la fe con el sufrimiento» (1ra Pedro 1,7). También lo dice el libro de la Sabiduría:
Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento. A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de este mundo fue considerada una desgracia y su alejamiento de nosotros, una completa destrucción; pero ellos están en paz. A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad. Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él. Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto. Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos. Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey para siempre. Los que confían en él comprenderán la verdad y los que le son fieles permanecerán junto a él en el amor. Porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.
Sabiduría 3, 1-9
La fidelidad a Dios
Muy por encima de nuestra conducta, Dios pide nuestro corazón, y con el, nuestra fidelidad. Dios es celoso!!! Pero celoso en qué sentido? Veamos un par de textos de la Biblia:
No te postres ante esos dioses, ni les sirvas, porque yo, Yavé, tu Dios, soy un Dios celoso.
Exodo 29, 5
Despertaron sus celos con dioses ajenos, lo irritaron con sus ídolos.
Deuteronomio 32, 16
Dios nos pide NO mezclar la fe con otras cosas, con otras creencias, con otras deidades, con otros apegos espirituales. No se debe pretender tener fe en Jesús, y al mismo tiempo tener otras prácticas espirituales ajenas a la fe, como por ejemplo:
técnicas de meditación para conectar con la energía cósmica,
consultar a adivinos y la esotería para conocer nuestro futuro, u otras prácticas religiosas vinculadas al espiritismo, la santería, el vudú o similares,
el uso de amuletos, piedras energéticas o similares,
adoptar la actitud «positiva» de que todo cuanto decrete en mi mente se cumplirá, poniendo toda la fe en unos mismo,
rituales para traer la bienestar, como por ejemplo el «espíritu de la navidad»,
celebraciones como «halloween»,
supersticiones de cualquier índole,
No todo lo que parezca espiritual es bueno. Los Apóstoles Juan y Pablo nos advierten:
Queridos míos, no se fíen de cualquier inspiración. Examinen los espíritus para ver si vienen de Dios, porque andan por el mundo muchos falsos profetas.
1 Juan 4, 1
No participes en conversaciones inútiles y extrañas a la fe, que solamente hacen progresar la impiedad. Son doctrinas que se propagan como la gangrena.
2 Timoteo 2, 16-17
Dios nos pide confiar total y absolutamente en El:
¡Bendito el que confía en Yavé, y que en él pone su esperanza!
Jeremías 17, 7
Confía en el Señor con todo el corazón, y no te fíes de tu propia sabiduría. En cualquiera cosa que hagas, tenlo presente: él aplanará tus caminos.
Proverbios 3, 5
Pero el amor de Dios es tan inmenso, que aunque nos cueste ser fieles, Dios siempre permanecerá fiel a nosotros:
Si somos infieles, él permanece fiel, pues no puede desmentirse a sí mismo.
2 Timoteo 2, 13
Nunca, pero nunca, olvides esto:
Dios no busca un corazón perfecto, sino un corazón dispuesto.
Dios es puro amor, pura ternura, pura Misericordia. Comencemos con una hermosa historia:
En el libro de Jonás nos cuenta que Dios estaba molesto por la conducta de las personas en una gran ciudad, y mando a Jonás a decir que los castigaría terriblemente. Jonás se negó porque decía nada pasaría, y Jonás le dijo:
Mira, Señor, esto es lo que yo decía que iba a pasar cuando… pues yo sé que tú eres un Dios tierno y compasivo, que no te enojas fácilmente, y que es tanto tu amor que anuncias un castigo y luego te arrepientes (Jonas 4,2).
Y entonces el Señor le enseñó de esta manera:
¿Te parece bien enojarte así? Jonás salió de la ciudad y acampó al oriente de ella; allí hizo una enramada y se sentó a su sombra, esperando a ver lo que le iba a pasar a la ciudad. Dios el Señor dispuso entonces que una mata de ricino creciera por encima de Jonás, y que su sombra le cubriera la cabeza para que se sintiera mejor. Jonás estaba muy contento con aquella mata de ricino. Pero, al amanecer del día siguiente, Dios dispuso que un gusano picara el ricino, y éste se secó… Cuando el sol salió, Dios dispuso que soplara un viento caliente del este, y como el sol le daba a Jonás directamente en la cabeza, él sintió que se desmayaba, y quería morirse. Y Dios le dijo: ¿Te parece bien enojarte así porque se haya secado la mata de ricino? ¡Claro que me parece bien! —respondió Jonás—. ¡Estoy que me muero de rabia! Entonces el Señor le dijo: Tú no sembraste la mata de ricino, ni la hiciste crecer; en una noche nació, y a la otra se murió. Sin embargo le tienes compasión. Pues con mayor razón debo yo tener compasión, esa gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil niños inocentes y muchos animales (Jonas 4, 10-11).
Docenas de citas en Biblia nos lo recuerdan:
Dios es amor (1 Juan, 4,8).
¡¡ Dios es tierno, compasivo… es puro amor !! (Sal. 144/145, 8-9).
Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas (Sal. 24, 6)
Si somos infieles, él permanece fiel, pues no puede desmentirse a sí mismo. (2 Timoteo 2, 13).
Varios Salmos e himnos de la Biblia nos recuerdan el rostro misericordioso de Dios:
Bendice al Señor, alma mía, alabe todo mi ser su santo Nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. El perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus dolencias. El rescata tu vida de la tumba, te corona de amor y de ternura.
Salmo 103
Den gracias al Señor, pues él es bueno, porque es eterna su misericordia. Que lo diga Israel: ¡es eterna su misericordia! Que lo diga la casa de Aarón: ¡es eterna su misericordia! Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eterna su misericordia!
Salmo 117
ES ETERNA SU MISERICORDIA!!!
Suficientemente claro?
Y además, un Dios que nos pide perdonar siempre no puede contradecirse a sí mismo y no perdonar.
A lo largo de la historia, los seguidores de Jesús hemos tenido aciertos y desaciertos. Muchos cristianos han demostrado con sus vidas las consecuencias de vivir enamorados de Dios, pero otros fallamos en el intento. Muchos se hacen entonces la siguiente pregunta: si no logramos ser perfectos, debemos esperar un JUICIO TERRIBLE POR NUESTROS ERRORES??? Esta escena de Jesús con sus discípulos luego de la resurrección es muy aleccionadora al respecto: en el capítulo 21 del evangelio de Juan, Jesús come con sus discípulos a orillas del mar de Tiberíades y le pregunta Pedro, «me amas?» (vers. 15 ss)… recuérdese que esto ocurre DESPUES de la resurrección es decir, después de la pasión y por consiguiente, después de la negación del propio Pedro; un Jesús con perfil de juez le habría preguntado por qué lo negó, pero fíjense que le preguntó si lo amaba… El saber mejor que nadie que NO somos perfectos:
El Señor es, con los que lo honran, tan tierno como un padre con sus hijos; pues él sabe de qué estamos hechos: sabe bien que somos polvo. (Salmo 103, 13-14)
En sus últimos encuentros con sus Apóstoles, estando Jesús con ellos, y…
Entonces les abrió la mente para que entendieran las Escrituras. Les dijo: «Todo esto estaba escrito: los padecimientos del Mesías y su resurrección de entre los muertos al tercer día. Luego debe proclamarse en su nombre el arrepentimiento y el perdón de los pecados, comenzando por Jerusalén, y yendo después a todas las naciones, invitándolas a que se conviertan. Ustedes son testigos de todo esto. (Lucas 24, 45-48).
En el texto también se destaca otro aspecto importante: la salvación en el mundo se hace presente por medio de sus discípulos, su Iglesia. La Iglesia es entonces sacramento de salvación, no sólo para los que están en ella, sino para toda la humanidad.
Ese es su epílogo: EL PERDON!!! Dios quiere ofrecernos vida eterna por amor a todos los hombres.
El Apóstol San Juan lo resume asi:
Miren cómo se manifestó el amor de Dios entre nosotros: Dios envió a su Hijo único a este mundo para que tengamos vida por medio de él. En esto está el amor: no es que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó primero y envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados.
1 Juan 4, 9-10
San Pablo lo dice con estas palabras:
pues él [Dios] quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad. Porque no hay más que un Dios, y un solo hombre que sea el mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jesús. Porque él se entregó a la muerte como rescate por la salvación de todos.
1ra Timoteo 2, 4-6
En la historia Jesús ha decidido intervenir directamente para recordarnos su mensaje… a continuación 5 testimonios:
Lutgarda y el Sagrado Corazón de Jesús
La primera manifestación del Corazón de Jesús es a Santa Lutgarda (1182-1246), una mística benedictina de origen belga. Tuvo visiones de Jesucristo, donde le revelaba su ardiente amor por las personas, y en una ocasión le concedió un «intercambio espiritual» de corazones, y fue cuando Lutgarda pudo experimentar el inmenso amor de Dios por los hombres y mujeres de todo el mundo. Cuando Jesús le anunció el día de su muerte, le dijo que confiara sin duda en su infinito amor.
Gertrudis y el Sagrado Corazón de Jesús.
La siguiente manifestación del Corazón de Jesús se conoce en el siglo XIV cuando se aparece Jesús se aparece a una monja alemana llamada Gertrudris (1256-1302). En una serie de mensajes, Jesús le pidió que enseñara a la gente a confiar en su infinito amor.
Sin embargo, el mensaje se fue perdiendo en el tiempo y quedó como una devoción para orar por las almas del purgatorio.
Matilde Hackeborn y el Sagrado Corazón de Jesús.
Otra mujer que Jesús escogió como embajadora de su misericordia fue Matilde Hackeborn (1241-1298), también benedictina, pero de origen alemán, Matilde escribió sus visiones en un libro que el mismo Jesús mas tarde le diría que todo cuanto hay en el ha brotado de su mismo corazón. Jesús en una ocasión le dijo “Por la mañana, que tu primer acto sea saludar a mi Corazón y ofrecerme el tuyo. Quien suspira hacia mí, me atrae hacia sí”.
Margarita y el Sagrado Corazón de Jesús.
Luego en 1675 Jesús se aparece a una monja francesa: Margarita María de Alacoque, con un mensaje un poco más contundente:
He aquí el corazón que ha amado tanto a los hombres, que no se ha ahorrado nada, hasta extinguirse y consumarse para demostrarles su amor. Y en reconocimiento no recibo de la mayoría sino ingratitud. Los pecadores encontrarán en Mi Corazón la fuente y el océano infinito de misericordia.
Faustina, La Divina Misericordia.
Finalmente en 1931 Jesús se aparece a una monja polaca, Faustina Kowalska, y sin dejar ninguna duda sobre su mensaje, le dijo:
Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia e invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi misericordia, porque deseo salvarlas a todas.
Tienes aún alguna duda de que Dios desea que vivas para siempre junto a El, una vida plena de amor por todas la eternidad?
NO TE QUIERE CASTIGAR POR TUS ERRORES, TE QUIERE VIVO JUNTO A EL, Y ESTO ES LO QUE LLAMAMOS “LA SALVACION”
Nadie es merecedor de la Salvación. NADIE!!! No es un premio por nuestras buenas obras. Es un regalo de amor que Dios da a quienes la aceptan. Pero el amor debe ser consecuente, es decir, si aceptamos tenemos que demostrar que queremos ser merecedores de ella. Sin embargo, de allí a ser perfectos, hay una gran brecha que en esta vida no podremos cerrar. Pero la última palabra la tiene Dios al momento de nuestra muerte, y en los últimos tiempos ha sido muy enfático: NOS QUIERE SALVAR A TODOS.
Pero muchos se preguntarán: entonces nadie va al infierno?. Lamentablemente muchos desprecian el perdón y la salvación que conlleva. Son estos quienes van al infierno.
Otra pregunta: si todos vamos a salvarnos, que sentido tiene ser bueno en esta vida? Veamos tres interesantes enseñanzas de Jesús que nos aleccionan sobre esto:
La primera…
Mateo 20, 1-15
Sucede con el reino de los cielos como con el dueño de una finca, que salió muy de mañana a contratar trabajadores para su viñedo.
Se arregló con ellos para pagarles el salario de un día, y los mandó a trabajar a su viñedo.
Volvió a salir como a las nueve de la mañana, y vio a otros que estaban en la plaza desocupados.
Les dijo: «Vayan también ustedes a trabajar a mi viñedo, y les daré lo que sea justo.» Y ellos fueron.
El dueño salió de nuevo a eso del mediodía, y otra vez a las tres de la tarde, e hizo lo mismo.
Alrededor de las cinco de la tarde volvió a la plaza, y encontró en ella a otros que estaban desocupados. Les preguntó: «¿Por qué están ustedes aquí todo el día sin trabajar?»
Le contestaron: «Porque nadie nos ha contratado.» Entonces les dijo: «Vayan también ustedes a trabajar a mi viñedo.»
Cuando llegó la noche, el dueño dijo al encargado del trabajo: «Llama a los trabajadores, y págales comenzando por los últimos que entraron y terminando por los que entraron primero.»
Se presentaron, pues, los que habían entrado a trabajar alrededor de las cinco de la tarde, y cada uno recibió el salario completo de un día.
Después, cuando les tocó el turno a los que habían entrado primero, pensaron que iban a recibir más; pero cada uno de ellos recibió también el salario de un día.
Al cobrarlo, comenzaron a murmurar contra el dueño, diciendo: «Éstos, que llegaron al final, trabajaron solamente una hora, y usted les ha pagado igual que a nosotros, que hemos aguantado el trabajo y el calor de todo el día.»
Pero el dueño contestó a uno de ellos: «Amigo, no te estoy haciendo ninguna injusticia. ¿Acaso no te arreglaste conmigo por el salario de un día?
Pues toma tu paga y vete. Si yo quiero darle a éste que entró a trabajar al final lo mismo que te doy a ti, es porque tengo el derecho de hacer lo que quiera con mi dinero. ¿O es que te da envidia que yo sea bondadoso?»
Veámoslo ahora de esta manera: los trabajadores que pasaron todo el día trabajando son como aquellas personas, que por las circunstancias de la vida tuvieron la oportunidad de vivir una vida plena, cerca de Dios, con una fe sembrada desde la familia, y Dios les ha dado toda una vida para disfrutarla. Pero no todos corren con la misma suerte.
Y uno puede preguntarse:
Qué pasa con las personas que nacen en circunstancias difíciles, rodeadas de violencia y crímenes? Niños que crecen en una cultura de muerte, aprendiendo a ser asesinos, delincuentes extremadamente crueles, violadores, etc.
Qué pasa con las personas que nacen en familias de otras religiones? O que profesan las prácticas religiosas de su entorno como la brujería, la santería, el espiritismo? En una mezcla espiritual donde se dicen cristianos porque aceptan que aceptan que hay un Cristo, pero no tienen ni la más remota idea de lo que eso significa?
Qué pasa con las personas que viven su género a su manera?
Y así como eso, tendríamos un sinfín de dilemas morales que mandarían a todos el infierno, lejos de Dios.
Estas personas son los como lo que llegaron al final de la jornada, y al final, también recibieron su paga.
La segunda…
Pasaste tu vida vida buscando a Dios? Sientes que tuviste la gracia de ser llamada a las primeras horas del día? Pues ALEGRATE!!!
Juan 13, 6-10
En la última cena, Jesús lava los pies a sus discípulos. Es una escena llena de simbolismo, pero un par de frases son particularmente importantes:
Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: «¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?» … Jesús le respondió: «Si no te lavo, no podrás tener parte conmigo.» Entonces Pedro le dijo: «Señor, lávame no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.» Jesús le dijo: «El que se ha bañado está completamente limpio y le basta lavarse los pies. Y ustedes están limpios».
Nada de lo que hagas en tu vida será ignorado. Todo será tomado en cuenta. Hasta un vaso de agua que ofrezcas por caridad recibirá recompensa (Mateo 10, 42). Sobre todo ámense de verdad unos a otros, pues el amor hace perdonar una multitud de pecados (1 Pedro, 4, 8).
Significa que ya somos santos y perfectos y por buscar a Dios? NOOO… Este pasaje nos hace recordar cuando le preguntaban a Jesús ¿Por qué tus discípulos no respetan la tradición de los ancianos, sino que comen con manos impuras? (Marcos 7, 5). No somo santos, no somos puros. Pero no nos amarguemos la vida pensando en eso, sino solo piensa en la oportunidad que Dios te brinda.
La tercera…
Mateo 22, 1-10
‘Sucede con el reino de los cielos como con un rey que hizo un banquete para la boda de su hijo. Mandó a sus criados que fueran a llamar a los invitados, pero estos no quisieron asistir. Volvió a mandar otros criados, encargándoles: ‘Digan a los invitados que ya tengo preparada la comida. Mandé matar mis reses y animales engordados, y todo está listo; que vengan al banquete. ‘Pero los invitados no hicieron caso. Uno de ellos se fue a sus terrenos, otro se fue a sus negocios, y los otros agarraron a los criados del rey y los maltrataron hasta matarlos. Entonces el rey se enojó mucho, y ordenó a sus soldados que mataran a aquellos asesinos y quemaran su pueblo. Luego dijo a sus criados: ‘El banquete está listo, pero aquellos invitados no merecían venir. Vayan, pues, ustedes a las calles principales, e inviten al banquete a todos los que encuentren. ‘Los criados salieron a las calles y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos; y así la sala se llenó de gente.
Dios tiene la última palabra!
Y el asunto entonces del infierno, el cielo y el purgatorio? Lamentablemente quienes rechazan la salvación estarán condenados por toda la eternidad en el infierno. En la lección sobre la muerte trataremos esos esos temas.